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  CAPITULO 9. El imperio del sol naciente.
 


El avión aterrizó media hora más tarde de lo previsto. Las chicas habían logrado dormir de un tirón. Estar de un lado a otro durante casi cinco días sin hacer un alto en su camino y huyendo cada dos por tres de la muerte, las estaba dejando agotadas.
Salieron rápidamente para pedir un taxi y llegar cuanto antes a Hangzhou. Al llegar a la ciudad compraron ropa, comida y cámaras de fotos para pasar desapercibidos haciendo creer a la gente que eran turistas. La verdad es que un poco de relax no les vendría mal. Pasearon por el casco antiguo y se hicieron bastantes fotos, aunque la alegría de deberían irradiar no parecía exteriorizarse pues siempre estaban atentos a cualquier situación sospechosa.
-¿Cuatro chicas dice? – respondió la telefonista asustada
-Si señorita, hace unos 5 días que no sabemos nada de ellas. Pensábamos que se habían ido a pasar el fin de semana pero no han regresado.
-Bien si espera un momento se lo comunico al jefe de policía. En unos minutos le llamo para citarle en comisaría.
-Muchas gracias
Joe colgó el teléfono abatido. ¿Dónde demonios se podían haber metido? Se levantó y se apoyó en el alfeizar de la ventana.
-Venga tío hay que descansar. Puedes ir a dormir a la habitación de Luna y Sophie.
Dilan acompañó a Joe a la habitación y estuvieron hablando de muchas, muchísimas cosas. Tenían que averiguar el por qué de la desaparición de las chicas. Ella solían decir a donde iban, por cuanto tiempo, pero esta vez ninguna dio esos datos. Algo les había sucedido e intentarían averiguarlo como fuera.
Ninguno hablaba en el taxi de camino al Palacio. Evelin comía un donut que había comprado en la cafetería del aeropuerto mientras el resto miraba por las ventanillas con la mirada perdida. Estaba empezando a amanecer y los rayos del sol proyectaban su luz sobre los grandes lagos que ocupaban el territorio. Era realmente hermoso, pero ninguno de ellos captaba la belleza surrealista que la naturaleza les ofrecía en esos instantes. Javi mientras tanto intentaba por todos los medios contactar con la sede de la Alianza por si sabían algo de Magnus pero no había manera.
-¿Estás mejor? – Mikel se sentó al lado de Evelin para ver como se encontraba
-Si, gracias. Parece que estar grogui durante el vuelo me ha venido bien – sonrió
Él le devolvió otra sonrisa. Miley vio aquel cruce de miradas. Simplemente precioso. Pronto llegaron a las afueras de la ciudad donde se encontraba el majestuoso palacio.
-Esperad aquí – dijo Javi
Él y Mikel se dirigieron a la gran puerta. Estaba cerrada, como se lo esperaban. Dieron una vuelta por las inmediaciones y se encontraron con un niño.
-Ve y dile al emperador que “algunos” de los miembros de la Alianza están aquí. – dijo Javi agachado para poder hablarle al pequeño mientras ponía una de sus manos sobre el hombro del niño. – El sabe lo que tiene que hacer.
El pequeño abrió mucho sus ojos al escuchar esas palabras. Con rapidez hizo una reverencia a Javi y Mikel y se adentró en el palacio corriendo entre los cientos de soldados que custodiaban la puerta interior. Entró dentro del palacio y posteriormente recorrió el largo corredor que desembocaba en el gran recibidor.
-Majestad!! – el pequeño intentaba tomar aire para poder avisarle
El emperador se giró y se agachó para darle de beber agua. Le sonrió y le dio un dulce. Tomó asiento y espero que el niño recuperara el aliento.
-Majestad, me envían dos hombres. Dicen que son miembros de la Alianza.
El niño continuó comiendo el trozo de hojaldre con mermelada que le había entregado. El hombre se levantó lentamente sopesando lo que el pequeño sirviente le había contado. Demasiada inocencia en él como para mentir, además un niño tan pequeño no podía conocer la existencia de la Alianza.
- Sayuri – llamó el emperador a una de sus sirvientas. – Avisa todos, tenemos visita oficial. Preparad la bienvenida.
-Si señor
La joven salió de la sala y cerró tras ella la gran puerta de oro. El emperador volvió a acercarse al pequeño.
- Kenji, sal y ve a recibir a esos hombres ¿Quieres? Hazles entrar en la sala Cheng, ya sabes lo que tienes que hacer.
Kenji salió corriendo en busca de Mikel y Javi que se habían vuelto a reunir con las chicas.
-Hola Kenji, que pronto has vuelto. – Dijo Mikel
-El emperador va a recibiros, seguidme.
El pequeño sirviente cumplió su cometido. Llevó a los invitados a la sala Cheng. Allí les estaban esperando otro gran número de sirvientes. Rápidamente cada una de las jóvenes fue avasallada con dos sirvientes que les cambiaban las vestimentas y les peinaban al estilo oriental. Pocos minutos después las chicas llevaban un precioso quimono de geisha y un precioso recogido adornado con horquillas y flores que contrastaban con un suave maquillaje que las había más bellas aún. Mikel y Javi mientras tanto esperaban fuera de la sala.
Kenji se acercó a ellos acompañado por Miley, Sophie, Evelin y Luna. Mikel y Javi se quedaron pasmados ante tanta belleza.
-¿Listo? – dijo el niño – Ahora viene lo que más me mola.
El pequeño abrió la doble puerta que daba al gran salón en el que se encontraba el trono. Fueron recibidos entre miles de hombres que tocaban una danza china antigua con grandes tambores y usaban sus propias manos para hacerlos sonar. Al otro lado de la gran sala otros 50 hombres tocaban flautas acompañando el ritmo de los tambores. El pequeño Kenji abrió la comitiva por el gran pasillo central, acompañando a los invitados, hacia el gran trono, seguido primero por Mikel y Javi y tras ellos las chicas. Cuando hubieron llegado los tambores cesaron y dejaron un gran silencio. Las chicas no hacían otra cosa que mirar a todas partes, deslumbradas por la belleza del lugar y el gran espacio. Todos los sirvientes se retiraron dejando a los invitados y al emperador a solas. El pequeño Kenji se arrodillo ante el emperador y comenzó a hablar.
-Majestad, estos son los hombres que reclamaban su presencia. – dijo el pequeño.
-Puedes retirarte Kenji, has hecho un buen trabajo.
Lo que más sorprendía, aún más que el propio palacio era el emperador. Poco a poco descendió las escaleras del trono con gran elegancia y cubierto bajo su gran túnica negra. Cuando por fin estuvo a la altura de sus invitados se quitó su capucha y dejó a la luz una máscara que ocultaba parte de su rostro, en concreto su frente y uno de sus ojos. Era realmente misterioso pero lo que más atraía era su profunda mirada. Era como sumergirse en un gran océano. De un azul como el del mar… como el del cielo. Las chicas lo miraban sorprendidas. El joven emperador no era chino, sino que era de raza occidental.
-Bienvenidos a Hangzhou. Os estaba esperando.
El emperador no pudo por menos de saltarse el protocolo y abrazarse a sus amigos.
-Hacía tantos años que no os veía!! No habéis cambiado nada – dijo muy contento - ¿Se puede saber a qué se debe vuestra visita?
-Basty, ha llegado la hora. – dijo Javi
Mikel y Javi se hicieron a un lado para dejar paso a las chicas. Basty se quedó asombrado al ver a esas chicas.
-No entiendo nada – dijo – Ellas… ellas son las que
-Si – Sentenció Mikel
Basty se acercó a ellas incrédulo. Una por una las fue saludando.
-Pero… - Basty no lograba articular palabra – Pensé que este día jamás llegaría. He llegado a hacerme a la idea de que nunca recuperaríamos nuestros poderes.
Por último saludó a Luna.
-Tampoco había imaginado la belleza de guardianas tan nobles.
Luna sonrió y bajó su mirada. Si seguía mirándole acabaría desmayándose. No se podía apreciar la belleza del emperador por completo, pero sus ojos lo completaban todo.
-Solo tengo una duda más – dijo Basty - ¿Dónde está Magnus?
-No hemos vuelto a saber nada de él desde ayer por la noche. Astaroth nos atacó y él se quedó para cubrirnos. – dijo Mikel apenado. – Nos ponemos en lo peor
-De eso nada. No os vais a librar de mí tan fácilmente.
-Magnus!!! – gritaron las chicas
Todas corrieron hacia él con alegría. No se podían creer que estuviera allí sano y salvo.
-Tranquilas chicas, dejadme sitio. Estoy bien!! – escabulléndose de ellas se acercó al emperador. – Basty!!! Que ganas de volver a verte!!
-Lo mismo digo maestro Torossidis
-¿Es que nunca voy a quitarte la manía de llamarme maestro? – dijo Magnus
-Oh lo siento!! – Ahora se giro para hablar para todos – Supongo que estaréis hambrientos, espero que os guste la comida china.
Joe y Dilan llegaron a comisaría a las 12 en punto de la mañana. El jefe de policía les hizo pasar a su despacho.
-Buenos días. Me han comentado su caso. ¿Me podían decir de qué conocían a esas chicas?
-Bueno una de ellas es mi… novia – dijo con dolor Joe – El resto son amigas suyas
-Dicen que llevan desaparecidas 5 diás ¿no es así?
-Si señor. – respondió Dilan – Creí que regresarían el domingo pero no dan señales de vida. Llamo a mis dos compañeras de piso y no responden al móvil.
-Bien chicos, si en el transcurso del día de hoy no aparecen ni se ponen en contacto con vosotros, tendré que pasarle el caso al FBI no me queda otra solución.
-¿Qué podemos hacer nosotros mientras? – dijo Joe
-Necesitaremos vuestra colaboración. Teléfonos, nombres de amigos, personas de vuestro entorno, algo que haya ocurrido para que las chicas hayan desaparecido… Todo lo necesario para encontrarlas.
Antes de la comida, se repartieron en las innumerables estancias en las que estaba dividido el palacio. Luna no pudo reprimir su curiosidad.
-Magnus, ¿Por qué..? – No se atrevía a formular la pregunta
-¿Qué ocurre? – preguntó confuso
Miley, Sophie y Evelin se acercaron para saber que le ocurría a Luna.
-¿Por qué el emperador lleva esa máscara? – dijo en susurros.
-Es una historia muy larga – Basty llegaba en esos momentos para preocuparse de las comodidades de sus invitados – digamos que no debéis jugar con fuego si no queréis quemaros. – Sonrió amargamente
Luna no sabía dónde meterse. Había metido la pata hasta el fondo. Notó como sus mejillas tomaban una temperatura anormal, lo que le hizo suponer que estaría roja como un tomate.
-No te preocupes, es la curiosidad de la alumna. – dijo Basty para quitarle la angustia que tenía la pobre chica.
-Ahhhhhhhhhh
Un grito provenía de una de las estancias. Rápidamente todos llegaron a la habitación de Sophie. Estaba inundada. Una cañería se había reventado empapándola de arriba abajo y dejando perdida la habitación.
-Todo me tiene que pasar a mi ¿o que? – dijo irritada Sophie.
-Es que eres una patosa – dijo con tiranteces Javi
-Vaya cuanto lo siento – dijo Basty – Por desgracia no tenemos más habitaciones.
-¿Y dónde voy a dormir? – dijo confusa.
Magnus tuvo una magnífica idea. Con un movimiento de su mano orbitó sus cosas a la habitación de Javi.
-Oh no!! Eso si que no!!! – gritó Javi
-Magnus no!! Por favor, a cualquier habitación menos la de éste imbécil – dijo Sophie.
-Me da igual lo que digáis. No vamos a causarle más problemas a Basty. Además un buen rato juntos no os vendría nada mal para que vayáis resolviendo vuestras diferencias. – dijo astuto Magnus.
-Me niego en rotundo. Antes prefiero dormir en el jardín. – dijo Sophie
-Si puedes aguantar la helada que cae por la noche – dijo burlón Basty.
Luna, Evelin y Miley se reían a escondidas.
Llego la hora de dormir. Todo el mundo dormía plácidamente menos Javi y Sophie. Ella salía del aseo con su camisón. Javi ya estaba acostado y pasaba de todo lo que hacía aquella mocosa. Sophie se acercó a un sillón que había en la habitación y se acostó. Pero a los pocos segundos comenzó a dar vueltas sobre sí misma. Javi abrió unos de sus ojos y vio lo cómico de la situación. De repente Sophie cayó en el suelo de espaldas provocando la risa de Javi.
-No me hace gracia ¿sabes? - Sophie se levantó del suelo frotándose el brazo. – Si fueras un caballero dejarías que yo durmiera en la cama.
-Perdona bonita pero esta cama es mía!!!
-Es del emperador.
-Esta es mi estancia
-Es del emperador
-Deja de decir eso!!! Eres muy repetitiva!!
-Y tú un grosero
-Silenciooooooooo!! – gritaba Magnus desde otra habitación – Sabía yo que esto no era buena idea – dijo envolviendo su cabeza con la almohada.
Sophie se cruzó de brazos como una niña pequeña. Javi la miraba con mala cara, pero en realidad le daba cosa ver a la pobre chica pasando frio y golpeándose contra el suelo una y otra vez.
-Anda ven, acuéstate, dormiré en el sillón. – dijo Javi arrepentido.
Sophie se echó en la cama tímidamente.
-Gracias – dijo ella
-Si hay de qué – dijo con malicia Javi
-Te odio!! – dijo picada Sophie. Javi sonrió triunfante.
Paso una hora, pero como el sillón era tan incómodo, Javi se incorporó y se sentó quedándose mirando hacia Sophie. Estaba muy… tranquila durmiendo. Como él también sentía frio, con cuidado se tumbó a su lado y se tapó con la sábana dándole la espalda. Eso sí cada uno pegado a la orilla de la cama para no tocarse ni un pelo.
-Buenas noches – dijo Sophie
Javi ni siquiera le contestó.
Pasaron los minutos y Sophie ya estaba dormida pero inconscientemente estaba tiritando; Javi la sintió así que se dio la vuelta quedando en frente a ella, se destapó y le puso su trozo de sábana por encima. A los pocos segundos ella dejo de tiritar. Se quedó mirándola.
-Buenas noches – respondió Javi






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