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  CAPITULO 5: LA HUIDA.
 

Sophie continuaba dormida. Tanto que ni siquiera soñaba… El príncipe la observaba desde un sillón cercano a la cama. Estaba serio, con la mirada tranquila… Se incorporó y toco la frente de Sophie, aún estaba ardiendo así que se levantó a por un trapo lo empapó en agua y se lo colocó con delicadeza en la frente. El frescor hizo que Sophie reaccionara y abriera un poco sus ojos.
-Shhh vuelve a dormirte – dijo con una voz muy suave el joven.
-¿Dónde estoy?
Sophie no lograba abrir del todo sus ojos aunque la luz de la habitación en esos momentos fuera ténue.
-Tranquila, estás a salvo. Tuviste una visión muy fuerte y por poco te perdemos…
-¿Dónde está Magnus? – dijo con la respiración entrecortada.
-Está descansando junto a las demás. – respondió el príncipe.
-¿Y tú quién eres? – dijo con los ojos entrecerrados - ¿De qué conoces a Magnus?
El joven se quedó callado durante unos segundos. Al fin comenzó a hablar.
-Soy… - no se atrevía a decirlo – Soy… Javi… soy uno de… bueno ya sabes- suspiró.
-Entiendo… - con pocas palabras Sophie supo ante quién estaba. – Pero creía que…
-¿Estaba muerto?... lo estuve.
Sophie abrió mucho los ojos al oir aquello. Cuando le miró lo comprendió todo. Era él, el hombre de su visión. Sophie bajó su mirada de sus ojos hacia su pecho que estaba al descubierto entre la finísima tela blanca que lo vestía. Vio la cicatriz cerca de la zona de su corazón. Asustada se llevo las manos a su boca para ahogar su grito.
-¿Pero cómo…?
Alguien llamó a la puerta de forma muy rápida.
-Adelante – dijo Javi
-Majestad Astaroth se acerca!!
Javi al oir aquello levantó a Sophie rápidamente de la cama y la cogió en brazos mientras se dirigía a la puerta.
-Avise a Magnus y a las chicas, preparadlo todo para la huída. – dijo agitado
-Está todo listo señor . El maestro Torossidis y las chicas ya esperan en el carruaje y su caballo ya tiene su silla colocada, solo diríjanse a la salida de la parte posterior del palacio. El tren hacia Valaquia saldrá a las 12 en punto, no pierdan tiempo majestad!!!
-Alí por favor, tengan cuidado vale?, intentaré volver en poco tiempo, pero ahora mismo hacer todo lo posible por distraerle!!
Javi corría con Sophie en brazos bajando las escaleras hacia los aposentos de los criados de dos en dos. Por un momento tropezó y cayeron rodando por ellas.
-¿Te encuentras bien? – dijo preocupado Javi al ver la cara de dolor de Sophie.
-No te preocupes, he tenido caídas peores.
Se levantaron y Javi le dio la mano para tirar de ella.
-Vamos corre, date prisa. – gritaba sorteando varios muros de piedra.
Al fin salieron al jardín posterior. Magnus estaba fuera del carruaje, intentando averiguar la posición de Astaroth. Sophie entro a duras penas en el carruaje seguido de Magnus. Javi se montó en su caballo negro y pusieron rumbo a la estación de tren.
-Sophie!!! – gritaron las chicas contentas.
-Que alegría verte así de bien… - dijo Evelin intentando ser sincera.
-Gracias. – respondió.
-Magnus, ¿Cómo va ¿ - preguntó preocupada Miley
-Nos pisa los talones, están registrando el palacio.- estaba teniendo una gran visión de eso no cabía duda. - Viene con un gran ejército. No se detendrá hasta que no nos haya encontrado.
Durante una larga hora atravesaron la carretera que unía el palacio con la estación de tren. Javi había preparado un plan para despistar al ejército de Astaroth. Mientras cabalgaba en su caballo a gran velocidad tras el carruaje, dio un gran silbido y un águila imperial se posó en su hombro. Escribió algo en una nota, se la colocó en la pata y volvió a echarla a volar.
Llegaron rápidamente a la estación y entraron en el lujoso vagón que horas antes habían reservado por si Astaroth se adelantaba.
-Alejaros de las ventanas – sentenció Javi con un tono de nerviosismo en su voz.
Magnus y él se asomaron por una de ellas y en el cielo a lo lejos vieron un espía del ejercito de Astaroth.
-Mierda!! – maldijo Javi – Nos van a pillar.
Un dragón negro se acercaba rápidamente al tren. En ese momento Magnus alzó su mano hacia el cielo y comenzó a pronunciar una serie de palabras ininteligibles, parecía latín, pero a saber... El dragón paró en secó rehuyendo un sonido sordo para ellos pero que dejaba paralizada a la bestia. Ante sus ojos vieron como aquel bicho caía al suelo a los pies de las dunas que rodeaban la estación.
-Maldita sea. Que se mueva este tren de una bendita vez!!!
Las chicas miraban asustadas a Magnus y a Javi. Se les veía muy nerviosos, lo que les hacía sospechar que algo no iba bien.





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