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  CAPITULO 4: LAS PRIMERAS LECCIONES.
 

Las cuatro chicas no dejaban de mirarse entre unas y otras. Sophie siempre había odiado a Evelin, no soportaba a la gente estirada como ella y Evelin la odiaba porque había pillado a su novio Joe mirándola en más de una ocasión.
-¿Y tienen que ser precisamente “Ellas” las que nos acompañen? – dijo un poco mosqueada Sophie.
-Si Sophie, vosotras cuatro sois las elegidas, eso no lo podréis cambiar. – sentenció Magnus. – Se las tiranteces que hay entre vosotras, pero este asunto es muy serio y deberéis aprender a convivir juntas – como Sophie iba a replicarle, le corto con un gesto de su mano – No hay más discusiones que valgan Sophie. Ahora mismo os devolveré al campus. Os dijereis a casa como siempre, como si nada de esto hubiera pasado, preparad vuestras maletas con ropa de todas las temporadas y volved a la biblioteca dentro de una hora. Yo os traeré aquí y partiremos de inmediato.
Dicho y hecho. Las chicas regresaron al punto desde donde partieron hasta la cueva de hielo. Evelin y Miley a la biblioteca que ya había recuperado su aspecto normal y Luna y Sophie al parking del campus. Rápidamente todas hicieron lo que Magnus les había ordenado. Sin dar explicaciones a nadie, hicieron sus maletas y recogieron todo lo necesario para un largo viaje. Dilan se encontró todo el desorden en el piso.
-Chicas ¿Se puede saber qué demonios estáis haciendo?
-Nos vamos de camping – dijo Luna naturalmente
-¿A dónde? – pregunto Dilan
-A… a…. – Luna no sabía salir de aquella situación.
-Nos vamos a La Push, desde que leímos aquellos libros siempre hemos querido conocerlo – dijo nerviosa Sophie.- Tranquilo volveremos pronto… eso espero. – Lo último lo dijo en voz tan baja que casi ni se le escuchó.
Mientras tanto en el colegio mayor…
-Esto es increíble – refunfuñaba Evelin colocando su ropa en la maleta. – Tener que compartir día y noche con esa… niñata, la odio la odio la odio
-Eve… ¿No crees que te estás pasando un poco de la raya?, no la conoces de nada, no sabes cómo es…
-¿Y ahora te pones de su parte? Esto es increíble…
Cabreada cogió su maleta y Miley la siguió cerrando la puerta de su habitación tras de sí. Una hora más tarde todas estaban reunidas en la biblioteca. Luna y Miley se conocían de verse en fiestas y se llevaban muy bien así que entre ellas no habría ningún problema de convivencia, el problema era convencer a Sophie y Evelin de que podrían llegar a… bueno por lo menos aguantar una hora sin tirarse del pelo sería más que suficiente.
Magnus apareció en la biblioteca de manera normal, sin provocar terremotos para luego engullir a las chicas por el suelo… No a partir de ahora nada más de magia si no querían ser descubiertos.
-Astaroth sabe de vuestra existencia, será mejor no dejar rastro si queremos continuar con el plan. Aquí tenéis vuestros billetes de avión. Espero que hayáis incluido en vuestra maleta un buen bronceador, allí donde vamos hace muchísimo calor. Nuestro primer destino es Egipto, en concreto la ciudad de Tebas. Acabo de encontrar una serie de indicios que me hacen pensar que uno de los reyes esté allí oculto esperándonos. – sonrió al ver la cara de satisfacción de las muchachas. – El resto de destinos está claro, no me ha sido difícil contactar con los otros tres reyes. Nos esperan con urgencia así que no estaremos mucho tiempo en Tebas. Quizás unas cuatro horas.
El avión despegó puntual rumbo a Tebas. No tardaron mucho más que unas 2 horas y media. Fueron rápidamente al hotel y se pusieron las ropas típicas del lugar para no destacar entre la multitud. El calor que hacía era asfixiante hasta tal punto que Miley tuvo una pequeña lipotimia que rápidamente solucionó Magnus con un pequeño “abra cadabra”. No sabían por donde empezar a buscar, así que se dirigieron al zoco. Iban todos juntos cuando Sophie comenzó a actuar de forma extraña. Respiraba con dificultad mirando a un lado y a otro, como aturdida, desorientada, caminaba sin rumbo fijo.
-Sophie ¿Estás bien? – dijo preocupado Magnus – Dinos qué ves…
-Ya he estado aquí antes…
Las imágenes de su visión pasaban rápidamente por su cabeza, concordando cada una de ellas con el lugar donde se encontraba. Magnus le cogió la mano y pudo ver lo que ella veía en esos instantes.
-Chicas venid conmigo, ya estamos muy cerca. Hay que llegar cuanto antes al palacio, las visiones que está teniendo son muy fuertes…
La respiración de Sophie se hacía cada vez más intensa. A Evelin le dio un poco de pena así que se acerco a ella y le dio de beber de su cantimplora.
-Venga Sophie tranquila, respira despacio…
Miley y Luna se quedaron pasmadas al ver aquel gesto generoso de Evelin.
-Vamos chicas vamos… si seguimos un minuto más aquí, Astaroth dará con nosotros. – dijo impaciente Magnus.
-Tengo sangre… - decía semiinconsciente Sophie – Hay sangre en mi ropa…
-Sophie… no hay nada en la ropa tranquila – dijo confusa Miley
-Quitádmelo de encima!! Quitádmelo!!!
Los gritos de Sophie recorrieron todo el zoco. La gente la miraba asustada y las mujeres la miraban con horror pensando que estaba endemoniada. Magnus la cogió en brazos y seguido por las demás, corrieron hacia el gran palacio que presidía la avenida donde estaba situado el gran zoco.
Evelin aspiró aire bruscamente y abrió sus ojos como si algo atrajera su atención.
-Astaroth está aquí, puedo sentirle, creo que viene a por ella. – dijo Evelin asustada apuntando a Sophie. - Siente su debilidad… ¿Qué hacemos?
-Seguid corriendo, no podrá sentirnos una vez estemos dentro del palacio. – gritó Magnus.
Al fin llegaron a las grandes puertas que precedían a los jardines del palacio. Dos guardias custodiaban la majestuosa entrada.
-Abridnos por favor, necesitamos entrar, el príncipe nos está esperando.
-Si claro, y a mí me está esperando para proclamarme su heredero – dijo con mucha guasa uno de los guardias.
-Soy Magnus Torossidis, el príncipe nos está esperando, he de entregarle un mensaje urgentemente.
-Magnus!! Date prisa, está muy cerca…. – la voz de Evelin era de pánico.
-Formamos parte de la Alianza!! – gritó por última vez
Los jóvenes guardas al oír aquella palabra no dudaron en abrir. Hacia milenios que nadie se presentaba allí alegando pertenecer a la Alianza. Rápidamente los escoltaron y los llevaron dentro del palacio. Uno de ellos ayudó a Magnus a llevar a Sophie al interior.
-Sellad el palacio. – Gritó Magnus – No debe entrar nadie más aquí.
-¿Qué es este alboroto? – una voz joven y masculina gritó desde lo más profundo del gran recibidor. - ¿Magnus? Ya estáis aquí …– dijo aliviado. – Pensé que era una broma cuando me lo contaron.
-Majestad, una de las jóvenes… está en peligro. Déjeme una habitación… luego le explicaré toda la urgencia.
-Alí acompañe al maestro Torossidis a la habitación de invitados y tenga todo preparado a su disposición. – dijo el príncipe
-Si señor.
Magnus volvió a tomar entre sus brazos a Sophie y se la llevó para intentar calmarla y que así descansara. Estaba muy sorprendido de la evolución que habían sufrido las visiones de Sophie y eso no le convenía, podrían llegar a ser tan fuertes y vividos que Sophie o cualquiera de las otras chicas podría morir en cuestión de segundos. A partir de ahora debería vigilar con lupa cada cambio en las chicas. Sin una de ellas todo se iría al traste.
-Señoritas, acompáñenme…
Miley, Evelin y Luna acompañaron al joven príncipe hasta una enorme sala de estar. Evelin estaba fascinada con la decoración del palacio. Auténtico arte árabe.
-Tomad asiento por favor.
Estaban muy cohibidas. Ahora ya comenzaban a vislumbrar con más claridad lo grave que era el asunto. El príncipe jamás solía recibir visitas a no ser que se tratara de un asunto importante o algo que entrañara una extrema gravedad.
-¿Estáis bien? ¿Ha sido placentero el viaje? – era muy respetuoso, muy amable quizás demasiado frío.
-Hasta hace unos momentos todo iba de maravilla – dijo Luna preocupada por su amiga
-No te preocupes, Magnus es un gran hombre, no dejará que nada le ocurra a vuestra amiga, ni a vosotras por supuesto… - Ahora siguió hablando serio, muy serio. – Supongo que si estáis aquí significa que ha llegado la hora.
-Si eso suponemos – dijo Miley.
-Señor, el resto de habitaciones están listas. – djio Ali, el sirviente.
-Astaroth os estará buscando por toda Tebas. De momento será mejor que esta noche nos quedemos aquí para no levantar más sospechas. Reuniré a mis hombres para que nos faciliten la huida al próximo destino que tengáis marcado. Id a vuestras habitaciones y descansad. Debéis reservar vuestras fuerzas para la batalla.
-Si majestad – respondieron todas.
SE levantaron y subieron a sus habitaciones acompañadas por tres sirvientes. El príncipe mandó traer ropa para sus invitados y a las 9 en punto la cena estuvo servida en cada habitación.
Magnus seguía en la habitación de Sophie. El príncipe entró.
-¿Cómo está? – dijo preocupado.
-Unos minutos más y no lo hubiera contado, los poderes de las chicas se hacen mayores a medida que pasan los días, tenemos que empezar a enseñarles a controlarlos ya o se volverán en su contra.
Sophie dormía tranquila, mientras el joven príncipe asombrado por su belleza no le quitaba el ojo de encima.
-Ehhh…Magnus. Puedes ir a descansar, yo cuidaré de ella.
-Pero majestad…
-Es mi deber protegerlas. Sobre todo a ella. ¿No es cierto?
-Si . Es cierto.
-Además quiero estar presente cuando despierte.
Magnus se giró sobre sus talones para dirigirse por la puerta pero no pudo por menos de volverse de nuevo.
-Señor, ¿Me permitiría una pregunta?
-Adelante.
-¿Cómo ha sabido que ella va a ser la que…?
-Magnus, lo único en lo que he cambiado es físicamente. Lo que de verdad sigue presente desde hace siglos está aquí - dijo apuntando a su propia cabeza – Un príncipe… un futuro rey debe saber quién va a ser su más fiel súbdito nada más verlo… Quién va a devolverle lo que le fue arrebatado… Se que ella es mi elegida… y voy a tener que enseñarle, voy a tener que ser el maestro más exigente si quiero que no le ocurra nada malo ni a ella ni a sus otras compañeras. Lo he sabido desde hace muchísimo tiempo… y se que ella también lo sabe.
Magnus asintió con la cabeza. Salió y cerró la puerta tras él y se dirigió a la habitación donde las demás chicas conversaban.
-¿Cómo está? – dijo Luna apresuradamente
-Tranquilas chicas – dijo con su peculiar sonrisa – Está muy bien. El príncipe la está cuidando en estos instantes.
-Vaya morro que tiene la tía!! – dijo Miley celosa – La verdad es que es muy guapo
Todos rieron ante el comentario de la joven.
-Atendedme un momento. – se levantó – Bueno es de máxima prioridad comenzar con vuestros entrenamientos. Ya habéis visto lo que le ha sucedido a Sophie, y como esta noche no podremos irnos os enseñaré a cómo controlar vuestras visiones. Todo Guardián tiene como principal poder las visiones, pero no son visiones normales de imágenes, sino que son visiones extrasensoriales, en las que podéis convertiros en otras personas, sentir lo que sienten esas personas… sentir el dolor, la tristeza, la soledad, la alegría… pero también podéis morir si esa persona en la que os convertís muere…
Las jóvenes estaban asustadas ante la grandeza de su primer y más básico poder.
-Bien – continuó Magnus – Voy a poneros un ejemplo práctico ¿De acuerdo? Voy a recrear un recuerdo de vuestra infancia y quiero que intentéis cambiar ese recuerdo…
-¿Pero cómo lo haremos? – pregunto Luna
-Vuestra visión será tan real, que creeréis que sois niñas de nuevo, dejaros llevar por vuestro instinto… tranquilas para empezar será fácil. Luna. Empezaré contigo.
Luna se puso de pie frente a Magnus que colocó sus manos a ambos lados de su cabeza.
-Relájate. – dijo Magnus tranquilizándola
Luna cerró sus ojos. Pronto miles de colores se empezaron a dibujar en su mente que dieron paso a una tierna imagen de su infancia. Su casa estaba decorada para la navidad. El árbol, los calcetines… Acababa de amanecer y ella se dirigía a por los regalos. Sonrió y se agachó a por uno de los regalos.
Miley y Evelin la observaban con curiosidad. Se acababa de agachar y veían como Luna hacía gestos en el aire, como si cogiera algo entre sus manos.
-Mamá, mamá, ha llegado Santa Claus!!! Despierta despierta!! – decía Luna con sus ojos en blanco.
Las chicas la miraban aun más sorprendidas. Las manos de Luna se iluminaron y unos segundos después, en ellas apareció una muñequita de trapo. Magnus sonreía, Luna estaba viviendo a la perfección la visión. Comenzó a peinar a la muñeca, estaba jugando con ella. La acunaba en sus brazos…
Miley no pudo por menos de comprobar si lo que veía era cierto.
-Luna, ¿me dejas jugar con tu muñeca?
Evelin se acercó a su lado. Luna le entregó la muñeca sonriente pero continuaba viviendo su visión.
-Me la regaló mi mamá – volvió a decir Luna.
Evelin y Miley sonreían. Sabían que las visiones eran reales.
Luna comenzó a despertar de la visión. Sus ojos volvieron a recobrar su color habitual. Sonreía.
-Gracias Magnus – dijo muy contenta.- Había perdido esta muñeca cuando me vine a vivir a Phoenix.
Intentó dar un paso al frente pero todo le comenzó a dar vueltas. Magnus la sujetó.
-Aún es pronto para prolongar las visiones, son muy fuertes, ya os lo había dicho. – tomó aire y continuó. – Como habéis visto las visiones pueden llegar a ser tan reales que podéis llegar a hacer materializar objetos. Comprendiendo esto ahora ya sabéis el peligro que supone si no controláis bien este poder. ¿Y si en lugar de una muñeca fuera un cuchillo? Sophie esta tarde volvió a tener la primera visión que tuvo hace unos días. Al estar tan cerca de uno de los reyes, los poderes se intensifican, en este caso fue su visión.
-¿Y nosotras por qué aún no hemos tenido ninguna visión? – dijo Evelin refiriéndose a ella misma y a Miley.
-Tú has tenido una esta misma tarde… has llegado a notar lo que Astaroth sentía… no es una visión completa pero se le parece mucho, has tenido tan solo una percepción sensorial… pero ya te vas acercando. – le explicó Magnus. – En cuanto a Miley… puede ser en cualquier momento. – sonrió.






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