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  CAPITULO 23. La noche de los caídos.
 


Dylan y Joe seguían esperando la respuesta de Miley. Ella seguía abrazada a Ony intentando recuperarse del susto.
-Miley!!! – gritó Dilan
La joven miraba preocupada a Ony. No sabía si decir la verdad o volver a mentir como había hecho hasta ahora. Se sentía traicionada por lo que debía y no debía hacer. Ony se acercó a su oído.
-No podemos llevarles, los humanos no pueden saber el enclave de La ciudad de la luz.
-Pero ellos ahora corren peligro. Saben, o al menos sospechan lo que soy. Si Astaroth les encuentra, les torturará hasta saber que poderes tengo y nos encontraría.
Ony la miró a los ojos suplicante pero sabía que no tenía elección.
-Está bien. Cuando lleguemos quiero hablar muy seriamente contigo, ¿Entendido?
La joven asintió con su cabeza. Estaba avergonzada. Ony había arriesgado “su vida” para salvarla. ¿Y si algo hubiera salido mal? No quería ni pensarlo, porque lejos de La ciudad de la luz, aun seguían corriendo peligro.
-Chicos… tengo que contaros algo – dijo Miley
Desde lo alto de una colina, Astaroth los observaba. Un joven soldado de su ejército se acercó a él.
-Señor, la muchacha es más fuerte de lo que creía.
-Lo he visto, joven Roth. Ya deben haber comenzado los entrenamientos. Hay que parales antes de que se hagan más fuertes y nos hagan frente. – dijo con sabiduría Astaroth.
Continuaron observándoles sin ser descubiertos. El rostro de Astaroth permanecía escalofriantemente bello, frío, calculador… Se sentía poderoso y en cierta parte no le preocupaba nada la situación. Pudo ver como aquellas cuatro almas se desvanecían en el bosque, desapareciendo de su vista. Roth se había encaminado hacia ellos, pero Astaroth le retuvo.
-No les mates aún. Deja que lleguen a La ciudad de la luz. No sabemos donde está situada. Una vez que la encontremos elaboraremos un plan. Sé que una de esas chicas es muy débil y me será útil. Su mente es muy abierta y es tan fácil manipularla…
Astaroth miró con una malvada sonrisa en sus labios a Roth.
-Nuestra victoria está muy cerca… Acabaremos por fin con la Alianza y mi padre podrá volver a mi lado.
Ony encabezaba el grupo mientras Miley iba más atrás hablando con Dilan y Joe.
-No se como empezar… - dijo avergonzada Miley
-Miley, no des rodeos y cuéntales todo – dijo con autoridad Ony mientras apartaba ramas y escaló un pequeño montículo.
-Bueno a ver… lo del avión…
Miley no sabía cómo decirlo. Comenzó a mirar a las altas montañas que se alzaban en el horizonte. Tan solo quedaban 4 horas de camino andando. Demasiado tiempo para las preguntas que se avecinarían nada más acabar su relato.
-¿Si Miley?
-Veréis… Ony estoy no se lo van a creer es inútil… - refunfuñó la joven
Ony se paró en seco harto de la indecisión de Miley. Se giró sobre sus talones y se puso frente a Dilan y Joe.
-Está bien, la historia tampoco es tan complicada… - Ony empezó a hablar con ironía. – Miley y sus amigas han sido elegidas para devolver las piedras de los cuatro signos de la luz a sus respectivos reyes, entre los cuales yo mismo estoy. Las chicas se están entrenando para destruir a Astaroth, el hombre que os ha querido dejar como pegatinas de avión hace unas horas. Por supuesto no he de repetiros que las chicas tienen poderes… porque… ya lo habéis visto en el avión y de nuevo en el bosque. Y ahora que vosotros habéis metido las narices en el asunto, también sois objetivo de Astaroth, aunque no os matará si os captura, no… primero os torturará hasta que le deis información sobre nosotros, cosa que no voy a permitir. Por eso os llevamos a La ciudad de la luz, enclave secreto y repito de nuevo que es secreto porque si alguien más lo sabe estamos acabados. Quiero que cuando lleguemos allí mantengáis la bocaza cerrada o si no… ¿Alguna duda?
Ony volvió a caminar ante la incrédula mirada de Joe y Dilan que no acababan de asimilar lo que habían oído. En unas horas llegaron a la entrada de la cueva. Después de hablar unos minutos con Astaroth, Roth les había seguido hasta allí. En cuanto les perdió de vista volvió hacia el escondrijo de Astaroth para informarle. Tras recorrer los innumerables pasillos llegaron a la ciudad.
-Miley, materializa cuatro capas, por favor. – dijo Ony – con el colgante no es suficiente energía para poder hacerlo yo.
La joven obedeció y en unos segundos las capas aparecieron en los brazos de Ony y las repartió. Joe y Dilan continuaban alucinando pero Ony y Miley ya no se sorprendían de las caras que ponían. Con disimulo y sin llamar la atención entraron al palacio como cualquier alumno. Siguieron por el gran pasillo central que conducía a cada estancia. Ony recordó que había habitaciones libres en el ala oeste así que los llevó hasta allí, cerca de la suya, así los tendría vigilados.
-Chicos, entrad. He de pediros que no salgáis de las habitaciones. Si Vladimir se entera nos corta el pescuezo – les dijo. Ahora habló para Miley – Acompáñame y explícame todo y cuando acabemos te vas a clase, ya has perdido mucho tiempo.
Basty leía un libro en la gran biblioteca. Luna se había acercado hasta allí para preguntarle algunas dudas sobre unos hechizos que Irina les había propuesto.
-Hola – dijo con timidez
-Hola
Creyó que Luna no lo notaria, pero cuando le sonrió, sus mejillas se tornaron a un rosado que hizo que le subiera la temperatura.
-Si te molesto, vengo en otro momento – dijo ella
-No, no tranquila, estaba… leyendo. ¿Querías algo?
-Verás, Irina…
-No me lo digas… hechizos y conjuros ¿Verdad?
Ella afirmo con su cabeza y sonrió mientras bajaba su mirada al suelo avergonzada.
-Las clases de Irina son muy duras… pero es buena maestra. – dijo Basty mientras se ponía su colgante. – Acércate. - Luna se sentó a su lado.- El primer hechizo que debes aprender a la perfección para controlar al resto es el control del contenido de un vaso de agua. ¿Ves el vaso de Jason?
-Si – respondió Luna
-No hace falta que sea agua exactamente, con que sea líquido basta. – le explicó. – Lo que debes intentar es, sacar la coca cola y hacerla flotar ¿Crees que podré? – dijo Basty instándola a apostar
-Tú lo puedes todo, controlas más que yo – dijo divertida.
-Déjame tu mano, lo haremos juntos.
Basty le tomó la mano con dulzura e hizo que su palma apuntara hacia el vaso.
-Concéntrate – le dijo – Deja que mi energía vaya a tu mente y luego a tu mano.
Luna se sentía nerviosa… su cara estaba pegada a la de Basty y no lograba concentrarse. Al fin después de unos minutos en silencio sintió la necesidad de reírse. Luna se concentró al máximo y notó una especie de calor en la palma de su mano y vio como la coca cola comenzaba a salir del vaso y flotaba por el aire
-Lo estás haciendo muy bien… - dijo Basty. – Ahora dirige tu mirada hacia donde quieras que el líquido vaya…
-Eso está hecho, ¿preparado para reírte?
-¿Tienes algún plan malvado?
-Si
-Eres muy mala, pequeña - dijo Basty con cariño
De repente la coca cola cayó en la cabeza de Jason, dejándole empapado de arriba abajo
-Eso ha sido genial, Luna!! Aprendes muy rápido!!
-A mi no me hace gracia – gritó Jason mientras se iba para cambiarse para la clase siguiente
Cuando Basty estaba levantado se llevó la mano hacia la máscara que cubría su rostro y se sentó en la silla para no caer al suelo debido al dolor de su quemadura.
-¿Estás bien? – preguntó asustada Luna al verlo tan mal
Basty continuó sin hablar y sin despegar su mano de la máscara durante unos minutos pero después le miró para tranquilizarla.
-No es nada.
Ella no se lo creía y con cuidado retiró la máscara. Aunque ya había visto su piel quemada, seguía impresionándose. Con cuidado acarició su rostro, primero su mejilla y luego la zona de su ojo derecho. Sus manos frías aliviaron el dolor a Basty.
-Gracias – dijo agradecido. – Es hora de que vayas a clase.
-Si.
Se miraron a los ojos, como si les doliera despedirse. Basty la vio irse mientras se llevaba la mano al pecho como queriendo intentar calmar a su corazón. Sonrió y echó su cabeza hacia atrás apoyándola en el respaldo.
Después de la clase de “lucha con arma blanca”, las chicas se dirigieron al comedor junto con sus compañeros de clase. Todos estaban disgustados por la bronca que Vladimir les había echado por no haber hecho bien los ejercicios y sobre todo cuando los actuales reyes hablaban tan animadamente y se acercaban tanto a las jóvenes guardianas.
Unos minutos después de esperar en la larga cola y pedir su comida, el grupo de unos once estudiantes, ocupó una larga mesa apartada del resto donde podrían conversar con tranquilidad.
-Joder ¡qué día! No llevamos ni tres clases y nos ha caído una buena bronca de Vladimir – refunfuñó Megara
-A lo mejor si hubieras entrenado un poco más ayer… - le replicó Alex
Megara y Alex continuaron con su discusión habitual de pareja, mientras el resto del grupo intentaba comer algo, aunque el malestar general casi no lo permitiera.
-¿Siempre están así? – preguntó asustada Miley
-Tranquila, esto es el pan de cada día, no sufras, no se hacen daño… por desgracias para los demás.
Jason se tapó los oídos para evitar que la discusión de la parejita no le taladrara la cabeza. A esto Megara le contestó con una colleja, pero aún así continuó riéndose de lo que acababa de decir.
-Lo que me preocupa es que jamás había visto tan enfadado a Vladimir como hoy- dijo Bianca
-Si, en eso tienes muchísima razón – le apoyó Marie – Nunca se había desquiciado tanto desde lo de la “noche de los caídos”
Sophie, Evelin, Luna y Miley levantaron sus cabezas de sus respectivos platos al oír aquella frase.
-¿La noche de los caídos? ¿Y qué demonios es eso? – pregunto confusa Sophie.
-Oh genial Marie!! Podrías mantener la boquita cerrada ¿no? – Respondió irritado Paul
-Lo siento – se quejó ella – se me había olvidado que estaban aquí las novatas – dijo con cariño.
Se hizo un gran silencio en la mesa solo interrumpido por el alboroto del resto del comedor. Las chicas se miraban entre ellas. ¿Qué era lo que sabían sus compañeros que no querían contar?
-Bueno qué – dijo Evelin mosqueada
-¿Qué de qué?
Paul y el resto se hicieron los locos, intentando olvidar el asunto, no tenían ganas de hablar de “eso”.
-¿Alguien nos va a explicar lo que es “La noche de los caídos”? – gritó Luna después de perder la paciencia.
Todo el mundo se quedó mirándola. Con disimulo se volvió a sentar en el taburete.
-Shhh!! Esto se supone que los alumnos no lo saben – dijo Jason precavido.
De nuevo el silencio se apoderó de la mesa. Los jóvenes se miraban entre sí para ver quién sería el que relatara la historia.
-Está bien – comenzó Bianca. Se inclinó sobre la mesa para bajar aún más la voz y que solo pudieran oírles los que estaban en aquella mesa. – “La noche de los caídos”. Así es como se conoce el día, bueno más bien la noche en la que nos enfrentamos por primera vez a Astaroth, como podéis imaginar, eso sucedió hace “algunos años” – esas dos últimas palabras las dijo con ironía – También entonces hubo cuatro mujeres guardianas, cuando normalmente suele ser un grupo mixto. – Pinchó un macarrón y lo masticó con lentitud para luego tragarlo y beber agua - … con la principal característica de que eran humanas… como vosotras. – las chicas seguían el relato muy atentas, sin perder ni un solo detalle. – Siguieron unos entrenamientos normales, quizás un poco más intensos que los nuestros, seguramente los entrenamientos que seguiréis vosotras. Vamos, los procedimientos habituales que se llevan con cuatro elegidos o cuatro elegidas, es decir, un grupo no mixto – Volvió a dar otro trago a su bebida y continuó. – Lo más insólito, y que no se ha producido en vosotras, es que esas cuatro guardianas procedían del mismo país que los reyes que reinaban entonces, lo que les daba aún más poder. Así Ju Lee que nació en China, se hizo guardiana del signo de Agua; Isis nacida en Egipto se hizo guardiana del signo de fuego, y no, no era la diosa, si eso es lo que os estáis preguntando. Luego estaba Nainey nacida en la Polinesia, aunque a saber en qué isla, hay tantas… ella fue la guardiana del signo de Tierra y por último, la causante de la “Noche de los caídos”, Svetlana, guardiana del signo de Aire.
-¿Qué quieres decir con “la causante”? – dijo Luna
-La historia aún no se ha acabado, pequeña – dijo Arabella, la chica italiana.
Se hizo de nuevo el silencio en la mesa, mientras Bianca pelaba una manzana, volvió a hablar.
-Bueno, aquí empieza lo interesante. – Dijo ella intentando concentrarse para no dejarse ningún detalle en el tintero – Ya sabéis lo duras que son las clases y más siendo las elegidas, ya me entendéis. Por entonces, no había tantos maestros como ahora, así que había bastantes asignaturas, por no decir la mayoría, que también debían impartir los reyes vigentes. También en aquellos tiempos no había descanso para comer como lo tenemos ahora, por lo que las jornadas de clases se hacían interminables, lo que hacía que tanto reyes como aprendices parecía que vivieran todo el tiempo en este palacio y eso acabó siendo un problema o quizás algo bonito, depende de cómo lo queráis ver, chicas. – Dio un muerdo a un trozo de manzana y siguió hablando – lo que quiero decir, es que, el roce hace el cariño y los reyes y sus aprendices…
-Acabaron por enamorarse… - dijo Sophie
-Exacto!! – exclamó Bianca - ¡Vaya, que atentas estáis! – todos sonrieron – Si, chicas. Todos vivieron una preciosa historia de amor, es como un cuento, maestro y aprendiz, enamorados… - puso cara de ensoñación.
-Ejem – carraspeó Jason – Bianca no te desvíes del tema.
-¡Ay Jason! ¡Qué aguafiestas eres! – prosiguió con la historia – Todo iba bien, incluso llegaron a casarse antes del enfrentamiento con Astaroth, hasta que llegó el fatídico día - la cara de Bianca se perdió en la seriedad. – Nadie sabe ni sabrá nunca el motivo… pero Svetlana traicionó a la Alianza. Mató a sus compañeras, a los aprendices que le ayudaban… e incluso a los reyes, menos a Vladimir… su amor, el rey al que le debía fidelidad y respeto… su esposo. – paró por un instante para beber agua y quitar el nudo que se había formado en su garganta – Astaroth al verse engrandecido por falta de rivales, desterró a Vladimir, a Svetlana y al mejor amigo en esos momentos de Vladimir… - volvió a parar para estudiar el rostro de las chicas ya que lo que diría ahora sería un poco fuerte para ellas.- Magnus.
Las chicas la miraban sorprendidas. No sabían qué decir, así pudieron dejar continuar a Bianca.
-Después de aquella noche, vinieron hasta el palacio y se convocó una reunión de urgencia por parte de todos los maestros que sobrevivieron, aunque más que una reunión, fue un juicio contra Svetlana. El peor de sus errores, fue su traición a la Alianza cegada por sus poderes… Vladimir confiaba en que los reyes recapacitaran en que ella era demasiado joven para su cargo… pero la última palabra era la de Magnus… Y finalmente dictó sentencia de muerte para Svetlana. Sabía que sería un duro golpe para su mejor amigo y casi hermano Vladimir, pero no había otra alternativa. Svetlana era demasiado peligrosa como para pasar por alto su grave falta… Desde entonces Vladimir no es el mismo y aún no le ha perdonado del todo a Magnus…
-Desde aquel día – habló ahora Arabella – Vladimir creó una larga lista de normas y prohibiciones para evitar otro caso como el de Svetlana… La norma principal de la Alianza, al igual de absurda, es dolorosa… Jamás un rey o reina podrá enamorarse de un o una guardiana y viceversa…
Las chicas se quedaron blancas del horror… Sus ojos comenzaron a llenarse de lágrimas al comprender aquella norma tan absurda.
-Sabemos… o al menos podemos intuir lo que sentís por los reyes… - dijo Jason apenado – por eso os hemos contado la historia.
-Vladimir os tiene muy vigiladas. Sois el ojito derecho de Magnus y al menor error que cometáis, no responderá de sus actos, a menos que consigáis su completa confianza en vosotras. Andaos con cuidado y procurad que no se entere de lo vuestro con los reyes – dijo Bianca







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