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  CAPITULO 21. Destino vs Azar
 

Audio Track: "Bittersweet" - Within Temptation http://es.youtube.com/watch?v=oS_KmxanzTY A partir del **

Astaroth observaba a los tres jóvenes desde muy cerca, escondido tras los arbustos del parking de la residencia de estudiantes. Unos minutos antes había estado vigilando a los dos policías que cuidaban de Dilan y Joe y ahora era la oportunidad de poder transformarse en uno de ellos. Justo en el momento en el que Dilan iba a abrir la puerta de su coche, los dos policías que les custodiaban fueron acercándose a ellos con rapidez pero en un instante uno de ellos desapareció sin que el otro se diera cuenta y fuera reemplazado por su réplica encarnada por Astaroth.
-¿A dónde vais con tanta prisa chicos?
Miley miraba suplicante a sus amigos para que dijeran algo para poder huir de inmediato, antes de que Astaroth diera con ellos, pero lo que no sabía es que estaba tan cerca y era tan poderoso que no podía imaginarse que podría estar en cualquier parte… incluso frente a ellos.
-Ha surgido una emergencia agente – dijo Joe antes de que los nervios delataran a Dilan – le parecerá cómico pero, nos hemos dejado los apuntes en la biblioteca y … mañana tenemos un examen…
-Si, exacto!! – dijo por último Dilan – Si no vamos a por ellos nos catearán.
-Me temo que la señorita no podrá acompañaros por motivos de seguridad chicos – dijo Astaroth muy astuto desde su nueva identidad acercándose peligrosamente a Miley con los ojos inyectados en sangre.
-No!! – gritó Joe nervioso – Ella vendrá con nosotros – ahora se colocó delante de ella protegiéndola. Joe sentía la tensión del momento y notó esa mirada extraña del agente que se comportaba de manera más extraña de lo habitual, de ahí su acto reflejo de proteger a su amiga.
Astaroth sabía que no debía actuar por sus instintos básicos si no quería que sus presas huyeran. No, debía ser cauto.
-El estado me paga por mi trabajo, así que dejadme trabajar niñitos. – Volvió a contestar de manera astuta.
Estaba perdiendo la paciencia, se intuía en el ambiente. Quería acabar con la chica de inmediato sin la presencia de esos mocosos.
-Oh por favor, ya hemos perdido demasiado tiempo – dijo Dilan rudamente.
Miley reaccionó ante la contestación de Dilan mientras sacó de su bolso un espray anti violadores y atacó con él primero al joven policía y luego al cuerpo humano en el que se alojaba Astaroth. Ambos cayeron al suelo paralizados y retorciéndose por el escozor de sus ojos.
-Vamos, vamos, entrad al coche ya!!! – gritó desesperada Miley
Dilan introdujo con dificultad las llaves en el contacto arrancando el motor y rápidamente las ruedas del Audi A4 chirriaron contra el asfalto mientras se incorporaron al denso tráfico de la hora punta de la ciudad. Miley giró su cabeza hacia atrás mirando por la luna trasera y vio como una figura oscura como la noche esquivaba la multitud de coches agolpados acercándose a ellos rápidamente.
-Mierda Dilan písale!! Nos persiguen!! – gritaba la joven preocupada al ver que la distancia con Astaroth se recortaba de una manera alarmante – Mierda, mierda, era él!! – decía en susurros esta vez.
-¿Y a dónde voy?
-Al aeropuerto, date prisa!! – gritaba Miley ahogada en lágrimas.
Estaba desesperada. Ahora por su culpa sus amigos estaban dentro del macabro juego y encima sus vidas corrían peligro. Por otra parte se había escapado de la Sede de La Alianza. ¿Y a Ony? ¿Qué iba a decirle? Acababa de fallar a su maestro y eso un guardián jamás debía hacerlo. ¿Y Vladimir? Era muy severo con el tema… ¿Cómo se iba a defender ante aquello? La joven tomó enseguida su teléfono móvil y marcó un número.
-Aeropuerto Internacional de Phoenix. ¿En qué puedo ayudarle?
-Quería tres billetes para Ankara urgentemente por favor!!
-Déjeme que compruebe la base de datos señorita. – dijo la mujer al otro lado de la línea.
-Por favor dese prisa.
Dilan volvió a pisar fuerte el acelerador al notar como el nerviosismo de su amiga iba en aumento. La situación pintaba seria, muy seria. Como pudo, fue esquivando todos los coches que se encontraba a su paso incluso saltándose todos los semáforos en rojo.
La musiquita al otro lado de la línea ya estaba desesperando a Miley que no dejaba de mirar por la ventanilla.
-Miley ¿Qué coños está pasando? – gritaba Dilan a la vez que estaba concentrado en no atropellar a ningún peatón.
-No es el momento para historias Dilan. Cuando subamos a ese maldito avión y hayamos llegado os lo contaré todo. ¿Entendido?
La voz de la chica había subido tanto de tono que se notaba todo atisbo de histeria. La música de la centralita del aeropuerto cesó y la voz de la mujer volvió a aparecer.
-Señorita, ha tenido suerte, dentro de 15 minutos sale un avión con ese destino, es un vuelo charter así que hay plazas de sobra.
-De acuerdo. Cogeremos ese avión – dijo tajante Miley.
Joe la miraba preocupado, pero confiaba en ella y más sabiendo que irían allí donde estaba Evelin, así que eso le tranquilizó.
-Con que Ankara… Ese era vuestro secreto… ¿Es que ahora es un nuevo barrio de Nueva York? – dijo enfadado Joe.
-Joe…
-No digas nada Miley por favor, pero cuando lleguemos quiero una explicación tuya y otra de Evelin.
Miley bajó su cabeza avergonzada. Al fin Dilan logró aparcar su coche cerca de la terminal donde tendrían que recoger sus billetes y embarcar.
**Mientras tanto, en el gran palacio, Evelin terminó sus clases y se dirigió a su habitación. Estaba realmente agotada. Ese mismo día las clases de lucha habían sido muy duras y en muchas ocasiones estuvo a punto de desmayarse. La sola idea de que Joe no le respondiera a sus múltiples e innumerables llamadas le hacía apenarse. Quería contarle todo, que tenía poderes, que iba a formar parte de algo grande y que pudiera, después de aquello, morir… Morir… esa palabra llenaba su mente todas las noches. Se sentía sola a pesar de que Magnus la ayudara a pasar los duros días de su enfermedad, pero sin Joe a su lado nada era lo mismo. La soledad no era uno de sus temas principales hasta que le empezó a dar una gran importancia. Era el principio del camino hacia el abismo, hacia la oscuridad eterna. Se sentía tan mal, tan mal por no haberle dedicado a Joe todo el tiempo del mundo…
Evelin se levantó de la silla y se asomó al balcón de su habitación. El otoño llenaba la ciudad de vivos colores de las hojas que se marchitaban en los árboles, el aire las arrastraba de un lado a otro… pero era una época agradable. El otoño hacía presagiar la llegada del invierno… el final de los días. La joven frotó sus brazos al sentir el frescor de la tarde. Quedaba ya menos de dos horas para que anocheciera y los últimos rayos que iluminaban La Ciudad de la Luz contribuían a la belleza de sus alrededores. Luego miró a los jardines del palacio que se abrían bajo el balcón y a lo lejos vio a un joven jugando con un pastor alemán. Era Mikel. Cuando las miradas de ambos se encontraron, los dos no pudieron por menos de sonreír. Él le hizo un gesto para que bajara al jardín. Rápidamente Evelin se calzó sus botas y se puso un abrigo y en pocos segundos estuvo al lado de Mikel.
-¿Te apetece dar una vuelta por el bosque… y hablar? – dijo amablemente Mikel.
Evelin se había agachado para acariciar al enorme perro y que también devolvía las muestras de cariño de la joven.
-Si. – dijo ella sonriendo.
Comenzaron a caminar por un caminito que salía de los jardines en dirección al enorme bosque. No hablaban, solo disfrutaban del silencio y la tranquilidad de la naturaleza. Los pájaros trinaban y revoloteaban de unas ramas a otras dejando caer las resecas hojas. El entorno destacaba por sus múltiples tonalidades de rojo, amarillo y verde que se hacían más vivos con la humedad de la lluvia que había estado cayendo durante toda la mañana.
-¿Bonito eh? – dijo Mikel al ver la cara asombrada de Evelin. – Cuando me siento mal suelo venir aquí para que el bosque me dé algo de paz interior…
-Parece sacado de un cuento la verdad.
La joven inspiró hondo para recoger la pureza del aire, pero una oleada de tos la invadió haciendo que sacara con prudencia su pañuelo para expulsar la sangre.
-Uhh vaya tos!! Deberías mirártela no vayas a caer enferma – dijo Mikel sin saber la verdadera realidad de sus palabras.
-No es nada – dijo Evelin quitándole importancia a la situación.
Continuaron caminando hasta llegar cerca de un riachuelo que atravesaba el gran bosque. Se sentaron en una gran roca y mientras Mikel le lanzaba a Taiss una rama para que la fuera a recoger, comenzó a hablar.
-Dime, ¿A qué te dedicabas antes de que te reclutáramos? – dijo con ironía Mikel
-Estudiaba… - dijo despreocupada Evelin
-¿Ah si? ¿Y qué estudiabas?
-¿Y eso qué importa?
-Bueno, dicen que lo que una persona estudia, revela muchas cosas sobre ella…
Evelin sopesó la respuesta y puede que tuviera razón.
-Historia del arte
-Vaya!! – dijo asombrado Mikel – Tienes muy buen gusto he de reconocerlo – Mikel se rascaba la cabeza pues no sabía muy bien como entrar en el tema que verdaderamente le importaba. – Además, creo que hay ciertas obras que… no se, me transmiten misterio… Como la Gioconda. Su sonrisa me trastorna.
-Oh por favor, no tiene nada de misterio. Tiene cara de póker, ni sonríe ni está seria, es más bien una sonrisa… ¿Cómo te lo diría?... Como con malas intenciones…
Mikel se quedaba eclipsado mirándola hablar, haciendo gestos con sus manos… Para él era perfecta, más incluso que el paisaje que les rodeaba. Su belleza ocultaba a la del bosque. Era una especie de animal perfecto, salvaje y bello en peligro de extinción. Era única! Comenzó a reírse.
-¿De qué te ries? – dijo Evelin confusa.
-Ojalá pudieras verte hablar. Es… gracioso.
-¿Ah si? ¿Por qué?
-Le das vida a tus palabras. – contestó Mikel con sinceridad.
Ella tuvo que apartar su mirada o si no comenzaría a toser de un momento a otro al olvidarse de respirar. Mikel notó aquel gesto y no pudo por menos de dibujar una mueca en sus labios, conteniendo su pequeño triunfo de ponerla nerviosa.
-No creo que sea esto de lo que realmente querías hablar ¿Verdad?
-Eres muy observadora.
-Hay gente que odia eso de mí, saco punta a todo… - sonrió amargamente.
-Bueno, eso quizás es porque no te saben apreciar.
Mikel volvió a lanzar la rama al gran pastor alemán mientras torció de nuevo su boca en señal de pena.
-Creo que tengo la gran virtud de ver lo bueno que tiene cada persona, y el que seas una gran observadora dice mucho de ti. Sientes curiosidad por las cosas, y eso es bueno, muy bueno.
-¿Y tú? ¿Te consideras observador? – preguntó Evelin.
-¿Yo? Depende. Si algo atrae mi atención, sí. Y ahora mismo la que atrae mi atención eres tú.
Evelin notó como sus mejillas se calentaban instantáneamente.
-Eh!! No te sonrojes. Creo que es algo normal que los chicos se fijen en ti. Mírate – dijo señalándola. – Eres preciosa, simpática, dulce… ¿Qué hay de malo en que sienta curiosidad por ti?
-Eh… pues…
-Lo siento creo que te estoy intimidando… soy un poco…
-…Lanzado – Evelin terminó la frase de Mikel.
Ambos rieron con fuerza. Ahora Evelin fue la que lanzó la rama al perro pero este ya no se la devolvió. Estaba cansado de correr tras un trozo de madera y no por comida. Se tumbó a los pies de los dos jóvenes.
-¿De qué querías hablar realmente? – dijo Evelin tras un gran silencio.
-Verás… Estos días me he estado fijando y… No te veo sonreír como deberías hacerlo.
-¿Y cómo sabes cómo sonrío normalmente?
-No lo sé, lo intuyo. Y desde que me dejaste con las dudas sobre tu “novio” o “no novio” o como quieras llamarlo… pues le he estado dando vueltas a todo…
Evelin no sabía que decir. Parecía que Mikel conociera todo sobre ella. Sus sentimientos, su forma de expresarse, hablar… Era como si ella fuera un libro abierto que Mikel leía sin problemas. Como si la conociera de toda la vida.
-No sé qué va a pasar… Creo que me merezco un escarmiento si decide dejarme… No he sido la mejor novia que se merecía… - suspiró. – Sin embargo... hay algo que me dice que le deje ir… que no le haga sufrir más.
-¿Y qué es lo que realmente quieres? – preguntó Mikel
El viento movió las ramas de los árboles con suavidad, haciendo que las hojas cayeran al suelo y coloreando más la tierra húmeda del bosque.
-No lo sé… - respondió Evelin- Lo que venga, lo aceptaré.
-¿Y no vas a luchar?
-¿Para qué? Al fin y al cabo todo tiene un principio y un final, contra eso no puedo luchar. Creo que esta vida está regida por el azar y no el destino ¿No crees?
-Yo prefiero labrarme un destino, soy muy malo en cuestión de azar, me gusta que todo esté “escrito” tal y como quiero que ocurra. – dijo Mikel. – Destino contra azar… ¿Qué te parece? En esta vida todo son luchas ¿Quién crees que ganará?
-El que lucha por supuesto – respondió Evelin.
-Pues eso has de hacer. Como yo. Yo voy a luchar por mi futuro. Y en ese futuro, quiero que haya alguien especial a mi lado. – dijo mirándola a los ojos – Nunca he tenido alguien especial a mi lado, es hora de luchar por ello ¿No crees?
Evelin asintió con su cabeza.








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