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  CAPITULO 13. La noche de las leyendas.
 


-Gracias por acogernos - Magnus se dirigió a Ony
-No hay nada que agradecer Magnus. Soy yo el que está agradecido. Me habéis devuelto la ilusión, aunque si debo ser sincero… Aún no me creo nada de esto.
-Te entiendo – dijo comprensivo Magnus.
-Por favor, acomodaros en las cabañas. Esta noche será especial. – dijo sonriendo Ony - Por cierto, ¿Cuándo pensabais partir de nuevo?
-Verás, necesitamos volver a la sede cuanto antes. Debemos entrenar a las chicas de inmediato, tan solo nos quedan 12 días antes de que Astaroth pueda convocar a su padre. Mañana por la mañana podría ser.
-De acuerdo, en ese caso, prepararé todo para la partida.
Ambos estrecharon sus manos y cada uno tomó camino a su cabaña.
-Sophie, creo que deberías acudir a la cabaña de aquel cerro. – le dijo Magnus.
La joven asintió y obedeció a lo que Magnus le ordenaba. Se dirigió a la cabaña indicada acompañada por una niña de la aldea. Mientras tanto otros niños acompañaron entre risas de alegría al resto hasta la cabaña más grande de la aldea, incluso más grande que la de Ony, donde habitualmente solían reunirse todos para celebrar las grandes cacerías, bodas, nacimientos, rituales de lluvia...
Varias mujeres ambientaban el lugar para la ocasión. Unas encendían el fuego en el centro de la cabaña, otras adornaban las paredes con flores, otras despellejaban un jabalí que ese mismo día habían capturado y cocinarían para la cena, para el recibimiento de aquellos hombres y mujeres especiales. Las mujeres casaderas se acercaron a Miley, Evelin y Luna y tras un gran trozo de piel que usaban a modo de cortina, cambiaron de ropa a las chicas para que pudieran estás más cómodas y bellas para la gran fiesta de bienvenida. Si por algo se caracterizaban los Mahalets era por su gran amabilidad con la gente que conocían y que respetaban. Pero aquella noche era especial. Cada 28 días, coincidiendo con el ciclo lunar, el jefe de la tribu y sus hombres de confianza, contaban preciosas historias y leyendas… sobre naturaleza, amor y mundos desconocidos. Magia y misticismo se mezclaban en el ambiente.
Leilani, que así era como se llamaba la preciosa niña que acompañaba a Sophie se paró ante la cabaña.
-Por favor espera aquí – le dijo a Sophie.
La pequeña entró en la cabaña se sentó al lado de la vieja curandera y sacerdotisa que en esos momentos estaba invocando a los dioses para ayudarla en el preparativo de las hierbas curativas que utilizaría para bajar la infección de la herida de Javi. La anciana se detuvo a contemplar a la niña y le dedicó una cálida sonrisa.
-Dile que entre.
De nuevo Leilani salió de la cabaña y con dulzura cogió la mano de Sophie y tiró de ella para que la acompañara. Cuando entraron Sophie se sorprendió de la intimidad de la cabaña. Apenas había luz y la poca que había procedía de la lumbre que estaba situada en el centro de la cabaña. Toda ella estaba decorada con preciosos caza sueños, estanterías repletas de remedios caseros, collares hechos con conchas y huesos... A un lado de esta, y en un ambiente aún con menos luz , se encontraba Rayala, la curandera, arrodillada al lado de Javi. Este estaba tumbado sobre un montón de paja cubierta con pieles, estaba profundamente dormido envuelto en sudor. Sophie se apenó al verlo tan desmejorado; las ojeras se marcaban con crueldad bajo sus ojos, estaba muy pálido y se le veía tan débil bajo la gran manta que lo cubría…
-Niña, no te quedes ahí, puedes acercarte – dijo Rayala
Sophie dio un respingo cuando la curandera se dirigió a ella. Hizo lo que le había sugerido. Se acercó a ella y se arrodillo. Bajo su atenta mirada, Rayala comenzó a extender el ungüento sobre la gran herida. Javi notó el escozor y se retorció del dolor. Por un instante logró abrir sus ojos y cuando lo hizo vio el rostro de Sophie. Un nuevo espasmo le recorrió de arriba abajo e instintivamente llevó su mano a la de Sophie apretando con fuerza. Ella intentaba contener sus lágrimas. Aunque Javi se hubiera portado mal con ella, no soportaba verle así.
-Tranquila, es un muchacho muy fuerte – dijo con dulzura Rayala – Además te tiene a ti.
-Oh no… yo solo… - Sophie se había ruborizado con el comentario de la anciana.
-Todas niegan lo evidente… - dijo con una gran sonrisa Rayala – Al final son los dioses los que confirman lo que mis ojos pueden ver.
En ese momento Rayala mostró con su mirada las manos unidas de ambos.
-Creo que se equivoca señora. – dijo Sophie con valentía.
-Esta vez mis remedios caseros no son la mejor medicina. – sentenció sabiamente. – Debo acudir a la fiesta. Si necesitas algo o si él se despierta peor, avísame.
-Lo haré.
Rayala cogió su gran bastón y con paso torpe y lento se dirigió a la gran cabaña. Sophie continuaba sosteniendo la mano de Javi.
-Esto es absurdo – pensó para sí misma.
Intentó levantarse para acercarse al fuego, pero la mano de Javi la retuvo con fuerza.
-Por favor no te vayas.
La voz de Javi sonó en susurros casi inaudibles para Sophie. El joven respiró con dificultad cerrando sus ojos para apaciguar el dolor punzante de su herida.
-Por favor no te vayas. – repitió.
Ahora Javi tiritaba debido a la altísima fiebre que en esos instantes tenía. Sophie le tapó un poco más pero Javi tiró de su brazo y la tumbó a su lado.
-No te vayas, no te vayas…
-Shhh, no hables. – dijo Sophie.
Instintivamente la joven le abrazó para que Javi entrara en calor y enterró su cara en la mullida almohada. Javi sonrió débilmente mientras contenía su dolor.
-Gracias. – dijo
Por fín la hora de la fiesta había llegado. Mikel estaba bailando junto a la hoguera con varios niños que no paraban de reír con las payasadas que hacía. Evelin se quedó mirándole dulcemente. En ese momento Mikel y ella cruzaron sus miradas y se sonrieron.
-Evelin ¿Por qué sonries? – dijo Miley con curiosidad
-Emm a nadie!! – dijo disimulando
En ese instante Miley vio como Mikel se acercaba a su posición. Esta fue atando cabos.
-Umm creo que ya se el motivo, y viene hacia aquí.
-¿Qué? – dijo asustada Evelin - ¿Viene hacia aquí? Ay no por favor
Miley reía a carcajadas ante el comportamiento de su amiga. Mikel se acachó donde ellas estaban.
-Hola!! – decía Mikel con una gran sonrisa – Estoy un poco solo y bueno he venido para saber si querías concederme este baile
-¿¿Baile?? ésto es una danza demasiado alocada – dijo nerviosa Evelin
-En ese caso… ¿Me concedes esta danza alocada?
-Si, te lo concede – dijo Miley empujando a Evelin.
Evelin al final accedió ante la insistencia de su amiga. Luna, Basty y Magnus también reían ante la travesura de Miley. Mikel no paraba de moverse alocadamente, no era exactamente la danza de la tribu, pero se lo estaba pasando en grande. Evelin sonreía al verlo tan loco.
-Vamos Evelin!! Esto es muy divertido, es como hacer aerobic
Mikel se acercó a ella y la cogió de las manos y comenzó a animarla para que bailara. Al final Evelin acabó dando vueltas como una loca. El sonido de un instrumento de viento interrumpió el frenético baile. Todos fueron a sentarse en torno a la hoguera. Ony se sentó en el gran trono.
-Hoy es una noche muy especial para todos. – Ony radiaba felicidad y eso se notaba en su sonrisa. – Celebramos varias cosas esta noche. Por una parte comenzamos un nuevo ciclo lunar y por otra, recibimos a unas personas muy especiales para mí. Sin duda hoy es un gran día de celebración.
Magnus sonrió satisfecho ante la bienvenida de su amigo. De repente Rayala se acercó a la hoguera y echó una sustancia que hizo que el fuego se avivara aún con más intensidad. Comenzaba la mágica noche de las leyendas.
-Si no le importa a mi gente, me gustaría relatar a mis invitados la historia de nuestra aldea. – dijo Ony.
Rayala volvió a echar al fuego una nueva sustancia que dio al ambiente una tonalidad de misterio y recogimiento.
-Hace miles de años…
[Flash back] …Nuestros antepasados llegaron a esta tierra fértil para poder vivir una vida mejor. La tranquilidad, la serenidad de este paraje les sedujo y no es de extrañar pues aquí se siente algo único, algo que jamás encontraríais en otro rincón del planeta, excepto tres puntos geográficos más: Egipto, Rumanía y China.
Como ya os habrá contado Magnus, los dioses confinaron el poder de la luz en cuatro mortales que vivieran en este maravilloso planeta. Cuatro mortales que gracias a este poder lograrían cosas maravillosas que vuestros oídos jamás han escuchado. Si, la magia existe desde tiempos inmemoriales. Pero para poder conseguir la estabilidad que reinaba hasta la aparición de Astaroth, se necesitó la ayuda de una serie de acuerdos entre humanos, seres acuáticos, seres terrestres, seres voladores y seres vegetales. Así por ejemplo, en Egipto, los antepasados hicieron acuerdos con hermosos animales como el áspid egipcio, tigres de bengala y los halcones; en Rumanía se pactó con los lobos y el águila real; en China con el oso panda y aquí en La Polinesia, en la isla de Pascua, se pactó con animales exóticos como la cacatúa y el delfín y concretamente en esta zona de la isla, con seres vegetales como los árboles que pueblan los alrededores de nuestra aldea y como colofón, los volcanes. Todos son nuestros aliados. Dice la leyenda que cada 1500 años, cuando la puerta espacio temporal se abre, los reyes que en esos precisos instantes estén reinando, pueden volver a convocar el pacto que hicieron con todos estos seres, y así tener la ayuda necesaria para derrotar al mal… Dicen que cuando se produce este hecho, la magia hace que los humanos y estos seres puedan comunicarse entre ellos… Dicen que durante esos instantes, no basta suficiente mal en el mundo como para derrotar ese sentimiento… Con la llegada de los guardianes a la Alianza, ese poder solo está reservado para ellos, con el cometido de salvaguardar los cuatro signos, algo que sin duda, hasta el robo de estos, jamás habíamos visto. También durante miles de años se ha rumoreado la llegada de aquellas que acabarían con el mal absoluto, aquel que hubiera destruido el equilibrio entre el bien y el mal. Dicen que después de ese glorioso día, los cuatro signos serán devueltos a sus legítimos reyes y la paz reinará en el mundo. Un mundo en el que siempre habrá luz, pues sin una anterior oscuridad, la luz jamás sería posible…
[Fin flash back]

Ony miraba el fuego eclipsado. Narrando con entusiasmo cada palabra, cada letra…
-¿Sabéis qué chicas? Creo que a partir de hoy no puedo creer en leyendas, porque la leyenda acaba de hacerse humana… acaba de aparecer ante mí. La leyenda está aquí mientras os hablo. – Ahora miraba con ternura a Miley aunque nadie podía apreciar ese cálido contacto visual, aparte de ellos mismos. – Siento que acaba de comenzar una nueva vida. Durante todo este tiempo sin mi poder, he sentido que estaba sumido en un sueño… no un sueño no. Ha sido una terrible pesadilla de la que jamás pensé que despertaría. Y creo – dijo ahora hablando a Basty y a Mikel – que vosotros habéis sentido lo mismo que yo.
-Sin duda – dijo Mikel con el rostro serio.
Evelin le miraba. ¡Cuánta angustia había en sus ojos! Las chicas se sentían alagadas al saber que ellas eran la luz que se ve al final del túnel. La solución a todos los problemas del mundo. Pero debían ser precavidas. Pues aun no sabían en realidad al peligro que deberían enfrentarse pasados 12 días.
-Somos leyenda – dijo en un susurro Luna.
Astaroth paseaba con rudeza por una de las zonas oscuras de la ciudad de Phoenix. Se había trasformado para la ocasión. Sabía que las futuras guardianas ya se habían reunido con los cuatro reyes de los signos de la luz. Vestía como un mortal normal, caminaba como un mortal normal… Actuaba como un mortal normal. Se paró frente a la comisaría. En la puerta se encontraba el agente Lutz, encargado de la investigación de la desaparición de las chicas. Astaroth astuto se acercó a él.
-Buenas noches agente – dijo amablemente. – Parece que va a refrescar ¿Verdad?
-Si, el frio se cala hasta los huesos – dijo el agente Lutz - ¿Le apetece un cigarrillo? – dijo amablemente
-Claro, por supuesto.
Astaroth se apoyó en la pared y encendió el cigarrillo.
-¿Dígame agente? ¿Han logrado encontrar a esas chicas que desaparecieron?
-Es imposible… Creemos que… - Lutz no quería hablar de aquello. Era secreto de sumario.
-Tranquilo agente, no soy periodista ni nada por el estilo. No voy a decir nada a nadie
Con una sonrisa brillante Astaroth convenció a Lutz para que le relatara detalles de las chicas.
-Creemos que están secuestradas, que están en una situación límite que no les permite decirnos la verdad de su situación… es tan confuso. En mis 15 años en el cuerpo jamás había visto un secuestro en tan extrañas circunstancias…
-¿Y cómo se encuentran de ánimo los amigos de las chicas?
El interés de aquel hombre por el caso hacía sospechar a Lutz.
-Mal, como podrá imaginarse señor….
-Fritzch. Me llamo Morgan Fritzch.
-Señor Fritzch, como comprenderá no puedo darle más información sobre el tema. Espero que me entienda.
-Oh si, tranquilo.
-Será mejor que me vaya. Mi mujer estará furiosa por lo tarde que es. Encantado de conocerle.
Todo lo que le había contado el agente, le era más que suficiente a Astaroth. Lutz ya se encontraba en el asiento de su coche cuando una sombra apareció en la parte trasera. Una especie de humo comenzó a entrar por sus orificios, orejas, oídos, boca… Poco a poco y entre gritos el agente fue consumiéndose quedando reducido a cenizas. Astaroth reía triunfante. Salió del coche y quedando frente a la puerta de la comisaria se transformó en el agente que acababa de asesinar. Sin problema alguno entró en edificio.
-Ey Lutz, ¿Todavía estas aquí? Lorein te va a matar como no llegues a casa a la de ya!! – decía el recepcionista.
-He olvidado hacerle una pregunta a los chicos…
Poco a poco Astaroth, con su impecable disfraz se deslizó por los largos pasillos de la comisaria.








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