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  CAPITULO 8. Contratiempos.
 


Mikel notaba como la zona baja de su cuello ardía. Retiró el pañuelo que lo cubría y dejó al aire una profunda cicatriz que cruzaba de un lado a otro su cuello. Estaba empapado en sudor y estaba muy nervioso aunque el frescor del aire de la habitación aliviara el ardor de su cicatriz.
-Tenemos que irnos ya!! – dijo casi en susurros. Todos se quedaron mirándole. Javi y Magnus preocupados, Sophie, Luna y Miley horrorizadas ante la herida de su cuello. – Vamos no hay tiempo que perder!!!
Rápidamente cogió a Evelin en brazos. Aún estaba inconsciente después de la fuerte visión que casi acaba con ella. Todos se refugiaron bajo sus capas negras y se adentraron en la negrura y espesor del bosque. Tras unos minutos pasaron cerca del riachuelo que cruzaba el bosque y de uno en uno cruzaron el puente que lo sorteaba.
-Mikel los ciervos… - susurraba Evelin mientras se iba despertando.
No hizo caso de lo que decía. Mikel continuó caminando seguido por el resto del grupo. No tenía ni idea de hacia dónde se dirigía pero alejarse era la única solución que se le ocurría.
-Nikolai – por fin Mikel rompió el tenebroso silencio. El joven sirviente se acercó a él. – Ve con los demás al palacio y prendedle fuego. Nadie debe saber hacia dónde nos dirigimos, ni siquiera vosotros. Si Astaroth o alguno de sus aliados os encuentra os torturaran hasta que habléis. Huid de Valaquia y escondeos. ¿Entendido?
-Si señor – respondió Nikolai
Pocos minutos tardó en llegar al palacio, reunió al resto de los criados y fueron encendiendo sus antorchas. Cada uno se dirigió a un aposento distinto y prendieron fuego a las cortinas, alfombras… Todo debía quedar reducido a cenizas. Rápidamente salieron a contemplar como el fuego devoraba sin piedad en majestuoso palacio y sin más dilación huyeron hacia las afueras, incluso muchos intentaron cruzar la frontera aquella misma noche.
Las chicas, junto con Magnus, Javi y Mikel continuaron su huída bajo la violenta tormenta que cubría el valle. Evelin logró abrir sus ojos y vio la gran columna de humo que se adivinaba entre los arboles del bosque. Suspiró y volvió a quedarse dormida en brazos de Mikel. Sin embargo innumerables gritos de dolor atravesaron al grupo como miles de espadas. Todos pararon en seco y se giraron en dirección hacia donde procedían los gritos.
-No no no… dios no ellos no!!! – Mikel sabía que era tarde para sus súbditos.
Magnus le empujaba para instarle a correr de nuevo. Estaba paralizado ante los horribles gritos que llegaban desde la lejanía.
-Vamos Mikel debemos llegar al aeropuerto cuanto antes.
Pronto llegaron a lo que les parecía una carretera. En efecto, era la carretera hacia el aeropuerto. Sin embargo ningún coche la transitaba a esas horas.
-Vamos inútiles que no se os escapen!!! – gritaba Astaroth a diestro y siniestro.
-No es por incordiar – dijo Luna – Pero nos persiguen los selenitas!!
-Corred!! – gritó Magnus – Yo intentaré retenerlos
-Pero Magnus..!!! – Javi intentaba quitarle esa locura de la cabeza a Magnus
-Javi, Mikel. Llevadlas al aeropuerto. Nos encontraremos en Hangzhou. No os preocupéis.
Al fin Javi y Mikel accedieron a las peticiones de Magnus. Volvieron a correr a lo largo del camino que les separaba de la terminal internacional. De nuevo comenzó otra lluvia de flechas. Magnus intentó frenarlas pero era imposible. Con un rápido movimiento de su mano derrumbó varios árboles aplastando a un grupo de selenitas. Mikel tropezaba cada poco cayendo al suelo y levantándose con dificultad al llevar a cuestas a Evelin.
-Mikel bájame puedo correr sola… - dijo la joven con su voz cansada.
-Anda duérmete. No podrías ni dar dos pasos, como si tuvieras una buena borrachera – dijo irónico Mikel intentando quitarle gravedad a la situación.
-Vamos vamos daos prisa – gritaba Javi detrás de las demás.
De repente un selenita montado a caballo se acercaba a ellos con gran velocidad, cogió su arco y lanzó una flecha dirigida hacia las chicas. Javi se puso delante de Sophie al ver que estaba a punto de ser alcanzada. La flecha atravesó su hombro haciendo que Javi lanzara un grito espeluznante. Los demás se volvieron asustados. Mikel mientras tanto se acercó a Javi rápidamente cogiendo su espada y derribando al selenita.
-¿Es que siempre voy a tener que salvarte el culo? – Dijo Javi a Sophie con cara de dolor – Corre!!!
-Déjame que te ayude al menos!!! – gritaba Sophie
-He dicho que corras joder!!!
Como pudo se arrancó la flecha y continuó corriendo tras ellas. Magnus logró controlar a los selenitas mientras los demás entraban en la terminal y con rapidez compraron billetes hacia Hangzhou. Unos minutos antes de embarcar Javi entró en uno de los aseos y con habilidad se taponó la herida y se cambió de camisa para no levantar sospechas ante los agentes de seguridad que había en el aeropuerto. Al fin salió del aseo.
-Ey ¿estás bien? – preguntó Mikel acercándose a él.
-Si no ha sido nada. Por suerte no estaba envenenada. ¿Dónde están las chicas?
-En la cafetería tomando algo a ver si se tranquilizan.
Los pasajeros del vuelo HR20688 con destino a Hangzhou por favor embarquen por la puerta B-52
-Vamos chicas, ese es nuestro vuelo – dijo Mikel acercándose a la mesa donde Luna, Sophie, Evelin y Miley tomaban algo que las reconfortara.
Todos iban con el rostro serio. Ni siquiera sabían si Magnus estaría bien, si habría logrado huir de Astaroth y los selenitas. Se adentraron en el avión y se colocaron en sus asientos, todos juntos para estar mejor controlados.
-Bienvenidos a Air China – dijo la azafata con un bello rostro asiático – Espero que disfruten del viaje. – Dijo amablemente.
Mientras la azafata daba las últimas instrucciones de seguridad antes de despegar, Mikel había pedido un tranquilizante para Evelin, de la que no se despegó en ningún segundo.
-Que ganas tengo de llegar a Hangzhou. – dijo Mikel a Javi
-No eres el único. No podemos perder más tiempo así. Hay que empezar a entrenarlas o acabaremos bajo tierra en menos de dos segundos – Javi hablaba casi en susurros mientras Mikel le daba el tranquilizante a Evelin y la dejaba completamente dormida. – Además debemos llegar cuanto antes a la sede de la Alianza. Allí estaremos más seguros…
- Si tienes razón… - Mikel se había quedado mirando a las demás chicas – Están muy asustadas. ¿Crees que todo saldrá bien? Me refiero a… si podremos confiar en ellas…
-No lo sé Mikel. A estas alturas no me fio ya de nadie…
-¿Ni de mi? – dijo bromeando Mikel
Ambos rieron. Por fin despegó el avión. Aún quedaban unas 5 horas de viaje. Lo mejor sería descansar.
-Retiraos!! – gritó Astaroth
Los selenitas se replegaron y se reunieron en la cima de una de las colinas cercanas al aeropuerto. Astaroth los reunió allí a todos.
-Hoy habéis hecho un buen trabajo – dijo con su tenebrosa voz. – Al menos sabemos con antelación a dónde se dirigen. Sin embargo no iremos allí
-Señor ¿Por qué ese cambio de plan? – dijo uno de los selenitas.
-Digamos que tengo un as en la manga.
-¿A qué se refiere?
-Esas chicas… no van a suponer un gran problema – repuso – Una de ellas, se que una de ellas puede serme de mucha utilidad.
Eran las 5 de la mañana y el teléfono de Dilan comenzó a sonar.
-Si? – dijo con su voz aun dormida
-Dilan, soy Joe!!
-Tío son las 5, ¿No sabes que algunos dormimos a esta hora? – dijo con ironía
-Evelin ha desaparecido!!! – dijo preocupado
Dilan se incorporó en la cama se restregó los ojos y comenzó a dar vueltas por la habitación.
-¿Qué Evelin qué? – dijo confuso Dilan
-No la encuentro en ninguna parte. He hablado con sus amigas, he ido a su piso, nadie sabe nada de ella desde hacía 4 días!!
Dilan empezó a pensar en cosas. Cosas bastante raras.
-¿Dilan estás ahí?
-Si si… Joe!! Luna y Sophie tampoco han aparecido por casa hace 4 días.
-¿Crees que podrían estar juntas? – dijo Joe
-No lo creo. Ya sabes que Sophie y Evelin no se pueden ni ver… - explicó Dilan – Vamos a hacer una cosa. Ven a mi casa, creo que deberíamos llamar a la policía. Esto ya no es normal. Mientras vienes voy a ver si puedo localizarlas o algo ¿vale?
-Ahora mismo por para allá!! – dijo Joe y colgó.
Dilan marcó el número de Luna. No lo cogía. A continuación el de Sophie. Tampoco.
-Vamos chicas, contestad… - decía para sí mismo Dilan.
Empezó a sonar el móvil de Sophie. Javi y Mikel la miraron preocupados.
-Es Dilan!! – Dijo asustada - ¿Qué hago? ¿Contesto?
-Mierda hace días que no le llamamos, estará preocupado.
-No!! – respondió muy serio Mikel. – No puede saber dónde estáis o Astaroth irá a por él.
-Esto ya no me está gustando ¿vale? Quiero volver a casa por favor – dijo llorando Sophie
-Lo siento. Pero ahora no podéis volver – dijo Mikel con tristeza.
Sophie colgó el teléfono. Se sentía retenida. Echaba de menos a sus amigos. Javi la miraba preocupado, con pena. Quería abrazarla, pero no debía. Cerró sus ojos oyendo de fondo los sollozos de la joven. Intentaba quitárselo de la cabeza pero la tristeza de Sophie se clavaba en él como miles de agujas.
Magnus , que había logrado escapar con éxito, llegó a la sede de la Alianza para dar parte de los hechos que habían entrañado la segunda huida precipitada de Valaquia. Sentía como una de sus elegidas tenía miedo. Eso le preocupaba y mucho. El tiempo corría en su contra.
El consejo de sabios se había reunido con carácter de urgencia. La gran sala estaba presidida por los antiguos reyes de Los Cuatro Signos de la Luz.
-Maestro Torossidis, nos alegra mucho saber que estás a salvo. – dijo uno de ellos.
-Esta vez hemos tenido suerte majestad.
-El tiempo corre en nuestra cuenta, maestro. Tan solo quedan 15 días solares para que se abra la brecha espacio temporal… Las chicas deben encontrar a los dos últimos reyes antes de dos días o si no, no habrá tiempo para entrenarlas en las más de 50 disciplinas que existen, a parte eso sí, de sus correspondientes poderes…
-Lo sé majestad. Pero nada ni nadie nos garantiza protección… Estas chicas aún están indefensas, corren muchísimo peligro, y con mi poder no es suficiente para protegerlas hasta que encontremos a los dos últimos reyes. Sus poderes se están empezando a desarrollar y una de ellas aún no lo ha hecho. Necesitamos más tiempo…
-Pero sabes que ese tiempo no lo tenemos – dijo desesperado otro de los reyes.
-Son especiales. Ellas son especiales. Sé que lo conseguirán. Sé que esta vez todo saldrá bien!!
Magnus quería creer en sus palabras. Quería ignorar cualquier posibilidad de fracaso. Sabía que en una de ellas el miedo era inmenso. Pero no debía dejar que la Alianza lo descubriera.
-Confío en ellas, majestades. Estaremos preparados para la batalla.
-Eso esperamos Magnus. Eso esperamos.
Dilan abrió la puerta de casa. Joe entró rápidamente haciendo que Dilan se tambaleara.
-¿Y bien? ¿Has hablado con ellas?
-No!!
Todo se sumió en un gran silencio. Joe cogió su móvil y marcó un número.
-Oficina central de la Policía ¿En qué puedo ayudarle?
-Quiero denunciar la desaparición de cuatro chicas – dijo Joe con frialdad.






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