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  Capítulo 19: El elegido
 
Prólogo 2: Christian.
Jamás había sentido algo semejante a esto… Es como si volviera a tener quince años. No sé cómo ha pasado, pero creo que estoy loco por ella…
Por otra parte… se avecina una tormenta y tengo la sensación de estar en medio de ella y no tengo escapatoria.
 
 
CAPITULO 19. El elegido.
Sonreí satisfecho al oír la respuesta de Ashley. Deseaba desde hace una semana que dijera que sí. Por unos instantes cuando la vi dudar tuve miedo de una respuesta negativa y pensaba que todo el valor que había sacado no se aún de donde acabaría echándolo por la borda, pero finalmente las cosas han salido bien. Era la primera chica de la que me estaba enamorando casi hasta perder la cabeza, siempre había salido con otras pero no me llenaban espiritualmente. Ashley sin embargo tenía una especie de magia que me llevaba hacia ella desde el primer segundo que la ví, a pesar de que nos quisiéramos matar la primera vez que nos vimos; también teníamos en común el dolor en nuestras vidas y era la única a la que le había confesado como me sentía y lo que hice para acabar en la cárcel. Pero hay algo en ella aún que me preocupa. Sigue sin querer contarme lo del accidente, sé que eso aún la atormenta; ojalá algún día llegue a confiar plenamente en mí y me deje calmar su dolor. No me gusta verla triste, se que se esfuerza por ocultarlo, pero… sus ojos llevan escrito el pasado, como tatuado a fuego…
-Verás qué bien nos lo pasamos – le prometí.
De repente me sonó el busca. ¡Qué oportuno!. Lo miré y vi que era una llamada de la oficina.
-Vaya tengo que dejarte, es Herver.
-¿Ocurre algo?
-Barbacoas en zona prohibida, nada sin importancia ya sabes…
-Vaya… Bueno, ve, ya terminaremos el café otro día.
-Si, claro, eso no lo dudes. – cogí mi jersey y lo eché al hombro - Te recogeré el viernes a las ocho.
Me acerqué a ella para despedirme y le di un beso en la mejilla. Me volví a levantar y me encaminé hacia la puerta.
-Espera Christian.
Giré sobre mis talones en su dirección cuando vi que se acercaba corriendo hacia mí. Pasó una de sus manos por mi nuca y me besó en los labios. Cuando se separó de mí vi sus mejillas ligeramente sonrojadas y como miraba al suelo algo cortada.
-Ya puedes irte… - dijo sonriendo y mordiéndose el labio.
Volví a cogerla por la cintura para besarla otra vez, pero esta vez en la frente.
-Hasta el viernes.
Crucé rápidamente la calle para coger el todoterreno. Cuando me metí dentro arranqué y miré hacia las cristaleras del Roxy’s donde podía a ver a Ashley con la taza de café en la mano y con la otra despidiéndome. Alcé mi mano para devolverle el saludo y aceleré hacia la autovía.
Quizá tardaría diez minutos en llegar a la oficina para coger un walkie, pero enseguida ya estaba de camino hacia el lugar indicado. Pasé por el claro donde se celebraría la fiesta y vi que estaba todo montado y como algunos compañeros de la oficina seguían ultimando detalles. ¡Madre mía! Solo hacia un par de meses que no me pasaba por aquí porque Herver me mandaba a patrullar hacia el sur y ahora todo estaba realmente precioso. Habían hecho un gran trabajo. Saludé a Adam y Lorh que estaban haciendo algún tipo de inventario, ambos me respondieron el saludo pero Lorh puso cara de malas pulgas. De verdad que a esta chica no la entendía… Qué carácter ¡Caray! Creo que tenía algo de trastorno de bipolaridad, porque no me explico que al principio cuando me mudé me tratara como si fuéramos de la misma familia y ahora me trata como si tuviera lepra… Bah!! Tengo mejores cosas que hacer que perder el tiempo en niñerías suyas.
Al cabo de media hora llegué hasta un camping situado en la zona más alta de las laderas de las montañas que rodeaban el lago. Bajé del coche y di una vuelta por la zona. Me extrañaba no ver ninguna tienda de campaña por allí ni restos de que alguien hubiera estado recientemente acampada. Me acerqué a las barbacoas y no había ni una sola mota de ceniza o brasas. Por si acaso continué merodeando por los alrededores, adentrándome incluso en el bosque.
-¿Hola? Policía forestal, soy el agente Lanter ¿Hay alguien ahí?
No se oía nada, tan solo mis botas cuando quebraban alguna que otra rama seca. Seguro que esto era una de las miles de bromas que Adam me gastaba. Se iba a enterar cuando le pillara. Cogí mi walki para contactar con él.
-Muy gracioso Adam. Eso de usar el busca de Herver para darme un aviso falso ha sido muy ingenioso, pero ¿Sabes? Cuando llegue a la oficina te lo hago tragar… - dije enfadado.
Esperé a que Adam contestara pero nada.
-Adam, no te hagas el longuis, se que has sido tú.
El walki hacía ruidos extraños como si no captara bien la señal de la centralita. ¡Genial! Lo guardé en el bolsillo del pantalón y me volví para irme al todoterreno cuando un sonido sordo me puso alerta. Con mucho cuidado fui sacando la pistola y le quité el seguro. Me agaché con lentitud y me quedé muy quieto casi conteniendo la respiración. Me fui moviendo entre los arbustos observando todos y cada uno de los árboles, matorrales y rocas con la esperanza de ver algo. Detrás de mi pude oír una especie de gruñido como el de un perro rabioso, pero cuando quise darme la vuelta el sonido cambio de posición y así muchas veces hasta que al final la cabeza empezó a darme vueltas y perdí el sentido de la orientación. Tuve que quedarme de rodillas para evitar caerme y abrirme la cabeza con el suelo. Seguí intentando averiguar de dónde procedía esos gruñidos hasta que al final a lo lejos, a unos veinte metros frente a mí un lobo robusto empezó a acercarse a mí. Estaba claro que yo era un imán para los lobos. Me levanté en una milésima de segundo y eché a correr pero tan solo había dado dos pasos y otro lobo me cortó el camino. Al girarme el primer lobo ya me había alcanzado y ambos me habían acorralado contra una enorme pared de roca.
Se acabó. La bonita vida que conocía hasta ahora había llegado a su fin. Me agaché y cerré los ojos esperando a que sus dientes se clavaran en mi cuerpo… Pero de repente se quedó todo en silencio. Levanté la cabeza y vi que los lobos estaban sentados frente a mí, mirándome con autoridad. Uno de ellos comenzó a andar hacia mí con lentitud. El lobo más oscuro, que se había quedado sentado le lanzó un gruñido al que venía y este le miró devolviéndole el gruñido con fiereza.
Volvió a mirarme pero no iba a quedarme esperando a que me atacara. Llevé mi mano hacia una piedra que había por allí… Si iban a comerme primero iban a llevarse un buen mamporro. Pero sin casi darme cuenta el lobo que estaba más cerca de mí se abalanzó tirándome al suelo y quitándome con sus boca la piedra de la mano. Luego me miró a los ojos.
-Christian no vamos a hacerte daño…
Esa voz… Esa dulce voz volvió a sonar dejándome aturdido; la voz de mi salvadora procedía de ese majestuoso animal. Me quedé mirando absorto a la gran loba mientras ella se apartaba y me dejaba levantarme. Me estaba volviendo loco por momentos. Esto no podía estar sucediendo.
-No vamos a hacerte daño. – volvió a confirmar, ahora con más nitidez en mi cabeza.
Sentía que todo mi cuerpo temblaba de terror. Una y otra vez pensaba en Ashley, era lo único que me aliviaba en esos instantes.
-Confía en mí… en nosotros.
Los dos lobos empezaron a hacer unos movimientos extraños hasta que un fogonazo de luz me dejó instantáneamente ciego. Cuando volví a recobrar la vista dos figuras altas se alzaban ante mí. Continué con la vista borrosa y al cabo de un par de segundos vi una mano tendida hacia mí ofreciéndome ayuda para levantarme. Dude unos instantes mientras observaba a esa chica de ojos verde esmeralda, labios carnosos y pelo negro azabache, la chica de mis sueños, mi protectora, mi salvadora. Ella sonrió, algo que me inspiró confianza. Le di la mano y tiró de mí. Me sorprendió la fuerza con lo que lo hizo.
-Tú… - dije sin saber qué más decir.
-Teníamos ganas de conocerte Christian – dijo con un tono amable y dulce en su voz. – Sentimos haberte asustado.
-¿Conocerme? ¿A mí? ¿Por qué? Debería ser al revés, debería darte las gracias por salvarme de aquellos lobos…
-Era mi deber…
No entendía nada. Ahora miré al hombre que estaba detrás de ella. Mucho más grande y fuerte con mirada serena y con una seriedad que daba miedo.
-Quizá deberíamos presentarnos. Él es Raymond West mi esposo y yo Abigail Bleder.
-Llámame Ray – respondió el estrechándome la mano.
Le saludé y luego hice lo mismo con ella.
-Un momento, ¿Abigaíl? ¿Abigaíl Bleder? ¿La hija de Thomas?
-Veo que ya has oído hablar de mí… - dijo con una sonrisa en sus labios.
-Pero tú… me dijeron que estabas muerta… No puedes ser real y eso de que sois lobos…
-Y lo estoy, Christian. Ambos lo estamos – dijo refiriéndose a Ray – Y muchos más como nosotros. De eso mismo queremos hablarte…
-No no no… esto no es real, estas cosas no pasan. Seguro que me he dado un golpe en la cabeza cuando iba corriendo y esto es solo una alucinación.
-Tienes que creernos Christian. Debes saber toda la verdad, corres un gran peligro.
-Mira tía… en serio… no. No eres real ¿vale?
Cogí mi pistola y la encañoné en la cabeza. Vi como Ray se revolvió para intentar acercarse pero quité el seguro e hice que retrocediera. Abigail seguía sin moverse de su sitio, serena, casi como si no percibiera el hierro del cañón de la pistola en su sien. Luego volví la pistola hacia mí.
-Cuando alguien sueña con su muerte se despierta rápidamente… ya lo veréis.
Empecé a apretar el gatillo cuando una sombra me dio un empujón y me quitó la pistola.
-¿Qué haces insensato? ¿Estás loco?
Ray empezó a desmontar la pistola haciéndola añicos y esparciendo los trozos por el suelo. Luego se acercó a mí cogiéndome de los hombros.
-Tienes que escucharnos… Van a por ti. Quieren matarte y si hace falta se llevarán a gente que quieres por delante. Vas a escucharnos tranquilito y sin hacer el tonto, ¿me has entendido?
-Ray, tranquilízate…
Él cerró los ojos y noté su respiración agitada en mi cara que se iba pausando poco a poco. Esto iba en serio, si no, no se pondrían de ese humor.
-¿Qué es lo que ocurre? – pregunté al fin.
Abigaíl me cogió de las manos y me las apretó en un puño mientras me obligaba a sentarme en una roca.
-En seis días… vas a ser uno de los nuestros.




Comentarios hacia esta página:
Comentado por DANI, 30-08-2010, 04:07 (UTC):

Comentado por Yesi., 07-07-2010, 23:41 (UTC):
O.O orale...

Comentado por CINN, 06-07-2010, 23:57 (UTC):
que!!!!! o.o
no!!!!!!!!!!! uno de los suyos?¿?¿ wow!!
esto esta color hormiga :p
no tardesen actualizar!



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