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  Capítulo 15: Herida
 
LIBRO 4 - ABIGAIL



PROLOGO:
Antes mi vida era como un libro sin argumento, con páginas en blanco y cientos de frases sin sentido. Tenía una vida normal, tan normal, que cada día que pasaba, cada noche de fiesta con mis amigos, cada momento familiar, comenzaba a carecer de sentido.
Había algo dentro de mí que estaba muerto…
Sin embargo la noche de mi muerte, cuando volví a despertar y vi sus ojos vidriosos observándome de arriba abajo comprobando que estaba en perfecto estado, supe que una nueva vida comenzaba. Mi cuerpo era mucho más fuerte, mis oídos y ojos apreciaban hasta el más mínimo detalle… cada gota de lluvia sobre mi cuerpo, cada mota de polen de las flores, cada grano de arena del suelo, el aire en mi cara… Todo era nuevo, como si acabara de nacer y estuviera viendo el mundo por primera vez. Y eso era cierto. Era la primera vez que me enfrentaba a mi nueva vida con mi nuevo cuerpo, aunque en realidad fuera el mismo, pero dotado de tal potencia que cualquier fibra frágil de mi anterior vida había desaparecido. El corazón bombeaba aún más rápido, la sensación de libertad aumentaba a cada paso que daba, el frío invierno no era impedimento para caminar descalza y sin abrigo por el bosque…
Cada día que pasaba, Ray me observaba feliz cómo iba descubriendo por mí misma el entorno que me rodeaba. Yo también me sentía feliz de poder compartir con él todo esto. Le amaba por haberme dado esta segunda oportunidad de vivir y de disfrutar de la naturaleza; y le sigo amando, por supuesto. Jamás me había sentido así. Era una sensación que ningún humano podría describir. Era mil veces mejor que la felicidad, mil veces mejor que los efectos de la adrenalina… Con él todo es más fácil, nada es peligroso… o eso pensaba. Esa era la cara de la moneda. La cruz era la más dolorosa. No podía volver junto a mi familia ni mis amigos, no a menos que quisiera morir definitivamente; descubrirme ante ellos de nuevo con mi nuevo aspecto, sería un peligro no solo para mí, sino para ellos y todo cuanto les rodeaba. La oscuridad es mucho más peligrosa de lo que pensamos. Cada sombra del bosque esconde un peligro venenoso y letal, y mucho más si eres el siguiente en unirte a esta vida paralela a la humana.
Ahora mi familia es Ray… y en cierta parte es un alivio. Podía haberme independizado, pero escogí quedarme a su lado. Me había devuelto a la vida… aunque pagando un alto precio.

Nadie dijo que esta vida fuera fácil…


Capítulo 15. Herida.

Habían pasado casi dos semanas y la maldita herida de mi brazo aún no había sanado. Probé con varios ungüentos y pomadas naturales pero no había forma.
Estaba agotada, pues el dolor de la herida me despertaba por las noches y me provocaba una sensación horrible de insomnio. También estaba hambrienta porque no podía salir a cazar. Tan solo pasaba las largas horas lamiendo la herida para que la infección no fuera a más.
Esta era la noche más fría de lo que llevábamos de invierno y echaba en falta el calor de otro cuerpo en mi cama. Intenté, como otras noches, conciliar de nuevo el sueño, pero un ruido sigiloso me alertó haciendo que me removiera en mi cama para colocarme en posición de defensa. Estaba a punto de saltar hacia la puerta de mi habitación cuando de repente ésta se abrió y una figura familiar apareció tras ella.
-¿Ray?
Alzó su cabeza y la luz tenue de la habitación iluminó su dulce rostro. No había cambiado nada, excepto que ahora la barba cubría su tez dándole un aspecto más maduro, y por qué no decirlo, sexy.
-¿Pero qué haces ahí? Anda baja…
Me rodeó la cintura con sus enormes brazos y me acostó en la cama con cuidado. Dejó sus cosas al lado del tocador y se sentó a mi lado. Luego, como siempre solía hacer, tomó mi cara con sus dos manos y me besó la frente. Era uno de sus muchos gestos que me encantaban y me dejaban sin aliento. Al fin, después de aclararme la mente, me dispuse a contestar a su pregunta.
-Pensé que alguien extraño venía…
-Suponía que ya reconocías mis pisadas… - dijo extrañado, pues yo siempre solía acertar el momento en el que él pisaba en casa - ¿O es que he pasado demasiado tiempo fuera que ya te has olvidado de mi? – sonrió con dulzura.
-Eso nunca y lo sabes…
En ese momento se me quebró la voz por culpa de mi malestar y mi cansancio. Ray me observó de arriba abajo intentando averiguar de dónde procedía mi poca euforia por volver a verle.
-Tienes mal aspecto… y estás más delgada… ¿Es que no has salido a cazar? – dijo ahora acariciándome la cara.
-No… no he podido…
El hambre me estaba devorando por dentro y comencé a sentir las típicas nauseas que te taladran el estómago cuando está vacío, también la habitación me daba vueltas y la herida me ardía más que antes.
Ray retiró la manga de mi brazo derecho y descubrió la herida.
-Pero ¿Y esto? ¿Qué ha pasado? ¿Cómo te lo has hecho?
-No es nada, solo una pequeña herida de guerra…
-¿Qué no es nada? Pero si casi te quedas sin músculo.- dijo agitado - ¿Qué ha pasado Abi?
-Christian se adentró hace un par de semanas en el bosque y Jordan, Ethan y Caleb que estaban cazando lo vieron y empezaron a perseguirle para matarle… por suerte yo estaba allí… - Ray me miraba asustado - pero tranquilo, Jordan se llevó un buen mordisco de mi parte, no creo que le queden ganas de acercarse en un mes por la reserva.
-Entonces, ya han decidido comenzar a atacar… -sentenció.
-Si – dije con voz sombría - he procurado mantenerle alejado todo lo posible, pero estas dos semanas no he podido vigilarle, he enviado a Miranda y Sharon en mi lugar mientras yo me curaba… pero esto va a ser para largo – dije quejándome mientras él lamía la herida.
-¿Y Chelsea? – me preguntó alarmado
-En su habitación. La acosté hace un par de horas.
Ray se levantó y comenzó a dar vueltas por la habitación, como si estuviera enjaulado. La preocupación hizo presencia en su rostro masculino.
-Tenía que haberme quedado… - dijo con culpabilidad
-Ray, me se cuidar sola, esto no ha sido nada…
-Pero te podían haber matado a ti también, Abi.- alzó su voz enfadado, no conmigo, si no con él mismo. – No podría soportar perderte por mi culpa…
Me miraba a los ojos con ansia, como si quisiera atrapar mi imagen y retenerla con furia en su mente. Sus manos aferraban con fuerza las mías, tan cálidas como las recordaba. Me dolía que Ray se sintiera tan culpable por un simple rasguño en mi piel; ahora que todo empezaba a complicarse, podía vislumbrar lo lejos que podía llegar por mantenerme a salvo de cualquier peligro, aunque fuera mínimo. Me levanté al notar la incomodidad invadiendo mi cuerpo y me dirigí, seguida de Ray, a la habitación de Chelsea. Allí seguía durmiendo tranquila entre sus sábanas de seda blanca, con su peluche favorito entre sus brazos y respirando dulcemente. Ray se sentó a su lado y pasando una de sus manos por la pequeña cabecita de mechones color chocolate, le dio un beso en la frente. Chelsea se revolvió, pero ni siquiera se despertó. Ray sonrió ante aquel gesto y luego me miró. Me acerqué obedeciendo su muda petición. Me abrazó y apoyó su rostro en mi estómago mientras yo pasaba mis manos entre su pelo y ambos mirábamos a nuestra pequeña.
-Se parece tanto a ti… - dije en susurros – El otro día, cuando me acerqué al pueblo para comprar provisiones, se quedó maravillada con un juguete de madera… el que te gustaba a ti ¿lo recuerdas?
Él asintió con una sonrisa en sus labios.
-¿Estuviste con Adam? – dijo un poco a regañadientes
-Si, pero solo unos minutos, luego le dejé a Chelsea para que la cuidara mientras compraba algo.
-¿Cómo están tu padre y hermano?
-Ha pasado un año y siguen igual de destrozados, aunque Tony está mejor. – sonreí amargamente – Les echo tanto de menos… Me encantaría que todo fuera distinto y pudieran conocer a Chelsea… Ojalá pudieran saber que tienen una nieta y una sobrina preciosa.
Noté como una lágrima caía por mi mejilla y traté de ocultarla para no preocupar a Ray. Pero mi esfuerzo fue en vano pues mi respiración se entrecortaba con mis sollozos.
-Ojala pudiera hacer algo para que tuvieras la oportunidad de explicarles todo… pero es tan peligroso… - suspiró con fuerza mientras apretaba su frente en mi estómago – Me duele tanto verte así de triste…
-No estoy triste Ray… Ahora te tengo a ti y me has dado el regalo más bonito que podía desear… Estar contigo y con Chelsea supera con creces mi tristeza… Se que no puedo negar tener esa espina clavada, pero ahora tú me haces feliz, a pesar de todo lo malo…
Se hizo un gran silencio entre nuestros susurros. Al fin Ray se puso de pie frente a mí y tomándome de la mano nos dirigimos al saloncito para hablar sin peligro de que Chelsea se despertara.
-Bueno, ¿y como te fue ese día en Fort Franklin? – dijo más animado
-Pues como siempre… fui a informarme de lo que había pasado en el pueblo durante el mes a casa de Adam y claro de paso dejarle a la niña, luego al supermercado… y… - recordé algo un pelín delicado – bueno… se me olvidaba comentarte que… pues…
-¿Qué? ¿Qué ha pasado? – dijo con sus ojos fijos en mis pupilas. Su voz era suave pero denotaba un deje de nerviosismo.
-Verás… cuando volvía a por Chelsea a casa de Adam, me encontré con Ashley en el autobús urbano.
Ray se quedó helado, con la boca abierta y las manos repentinamente sudorosas.
-¿Y te reconoció? – dijo preocupado
-No, bueno sí, bueno, no se… - Ray se revolvió en el sofá para sentarse de lado mirando hacia mí – El caso es que sin darme cuenta me senté frente a ella. Yo iba oculta con mis gafas, mi bufanda, mi gorra… y se me quedó mirando.
-¿Y?- dijo impaciente
-Pues, que dijo mi nombre… bueno más bien se dirigió a mí directamente
-¿Y qué hiciste?
-Me negué a seguirle la corriente, tuve que ponerme borde con ella antes de que se hiciera más ilusiones… - me sentí mal en ese instante – uff con qué cara dejé a la pobre… pero era eso o que alguien fuera a por ella. Me bajé del autobús de inmediato y salí por patas por la calle principal hasta casa de Adam
-¿Y te siguió?
-No, ella seguía con la pierna escayolada… - ahora cambié un poco de tema, pero era igual de preocupante – lo malo es que, creo que hay algo entre ella y Christian. Trabajan juntos en la reserva…
-Ay Dios… - dijo echándose las manos a la cabeza – eso complica las cosas…
-¿Crees que necesitará vigilancia?
-De momento espero que no. Pero tendremos que hablar con Adam para saber que se cuece en la reserva estos días. Necesitamos que estén lejos uno del otro o si no Ashley acabará muy mal. Se está acercando el día y necesitamos que Christian esté preparado para ese momento…
-Aun quedan dos meses… es demasiado tiempo y Ethan, Jordan y Caleb van a estar atentos a cualquier despiste por nuestra parte… Creo que sería mejor que nos trajéramos aquí a Christian.
-Eso es lo que ellos quieren… no podemos arriesgarnos, es mejor que sigamos como hasta ahora. No pueden acercarse a Fort Franklin, allí nosotros tenemos ventaja. Mientras que Christian no pise el bosque, estará a salvo.





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